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Mostrando las entradas etiquetadas como Octavio Paz

To Be or Not to Be

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El día que mi mamá me sacó del colegio de las monjas para entrar a cuarto de primaria en una escuela pública donde dejaríamos ser hijas del verbo encarnado y convertirnos en Hijas del Ejército, a mi mamá lo que más le preocupaba era que mi hermana y yo dejáramos de aprender inglés. Hay que decir que con las monjas nos daban un inglés que a la distancia me parece muy rudimentario, pero si tomamos en cuenta que eran l os gloriosos y desglobalizados años ochentas, se entiende que no pasábamos del  What's your name?  y del  one, two, three, yellow, love, mother , chicken y en esas andábamos  cuando, ya de hijas del ejército, mi mamá nos empezó a mandar por las tardes al Instituto Norteamericano que estaba en el centro de Morelia y donde yo les puedo jurar que me hice más moreliana que la combi roja ruta 4 que era en la que nos subíamos con mi hermana para llegar a nuestras clases de inglés.  Yo tendría unos ocho o nueve años. Entonces no se robaban a las niñas y n...

Así hay amores y así hay vidas y ¿qué se le hace?.

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Hoy hace 24 años murió Elena Garro allá en Cuernacaca . Me la imagino así muy chiquita muriéndose con su cigarrito en la mano, esa mano derecha y elegantiosa que tenia y con la que escribía las cosas que nadie antes había escrito de esa forma tan particular como lo hizo ella y que después llamaron con bombos y platillos y un premio Nobel de por medio: " realismo mágico " pero en la pluma de Garcia Márquez . Así es el patriarcado , qué quieren? Pero eso a ella ni a calor le llegó. Era bien mula y cuando años después le decían que ella, con los Recuerdos del Porvenir había inaugurado eso, el Realismo Mágico, decía que no, que ni al caso. Elena Garro era talentosísima y casi en el mismo grado fue conflictiva y si a eso le aúnan que se pasó la vida renegando de Octavio Paz pues ya se imaginarán, nadie se atrevía a quererla y echarse encima a toda la intelectualidad mexicana. Para que se den una idea, un día dijo en una entrevista: "Yo vivo contra él, estudié contra él,...

Yo tampoco sé echar las tortillas

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Una de mis tías se salió  de Pátzcuaro   para casarse con un chilango cuando después de la boda arribando a la flamante Ciudad de México la mandó a que echara unas tortillas, ¿tortillas? dijo mi tía con cara de que el hombre le estaba hablando en un idioma que no entendía, "yo no sé hacer tortillas" dijo tajante. El recién estrenado esposo sorpendidisimo dijo: y yo que me casé con una de pueblo para que me hiciera las tortillas! A lo que ella le contestó: Ah mira! Y yo me casé con uno de ciudad para que no me pusiera a hacerlas.  Elena Poniatowska , cuenta en una de las tantas entrevistas que le hicieron estos días a propósito de su cumpleaños, que un buen día ella simplemente dejó la casa en la que había vivido por décadas con Guillermo, su marido y sin tanto lío se cambió a vivir a la casa de Chimalistac . Allá dejó al señor quien al parecer era un hombre muy inteligente, muy de ciencia pero con un carácter de la fregada, muy intransigente con los hijos. Y por los hijo...

Auguro un final feliz

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Teníamos tan mala suerte desde que llegamos a Puebla que me hice una especie de esotérica aficionada a encontrar señales de buena suerte en todos lados: la caca de pájaro sobre la mesa de la terraza cuenta o tiene que ser a fuerza sobre el hombro derecho?, un vocho rojo surcando el Arco Norte , petirrojos que pasaban volando cerca de nosotros allá en el yoga el domingo ,  tréboles en nuestras macetas en temporada de lluvias, siempre de tres hojas los desgraciados, pero qué le hace igual son tréboles, pensaba mi mente extraña y a veces retorcida. Un tiempo por algunos días se postró una lechuza en un poste enfrente de la casa, señal que investigué y que me puso felicísima presintiendo que la mala racha había pasado por fin porque dicen que las lechuzas enfrente de los hogares significan que una etapa nueva se abre camino, pero la verdad la verdad, era que todos los días sin excepción los que se aparecían toooodas las mañanas eran unos pajarracos negros de ojos ama...

ATADO AL TIEMPO, PRENDIDO, PRENDADO

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Cuando nací, mi papá se fue corriendo a la casa de sus papás, que quedaba a dos calles del hospital. Dicen que llegó feliz a decir “ya nació, ya nació” y que cuando le preguntaron ¿y fue niña o niño?, entonces él se quedó seco y dijo ay no sé, sólo sé que todo salió bien y que se regresó corriendo al hospital a preguntar qué había sido su bebé. Mi papá tenía sólo veinte años y yo me lo imagino muy muchacho y muy despistado y me gusta imaginármelo, feliz.  Después, él, mi papá, me nombró Edurne y yo muchos años sufrí con mi nombre porque siempre que me preguntaban y cómo te llamas? E inmediatamente después de que yo decía Edurne me decían: -cómo? Y yo volvía a decir: Edurne, y mientras decía eso en mi mente me repetía como merolico: ahora me van a preguntar, y de dónde es? Y luego: qué significa y ahora de adulta acá con los poblanos, y tu familia es española? Así. Toda la vida. Yo decía y porqué no nomás me pusieron Leticia o algo normal? Hasta que un día entendí que qué bo...