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Mostrando entradas de julio, 2019

To Be or Not to Be

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El día que mi mamá me sacó del colegio de las monjas para entrar a cuarto de primaria en una escuela pública donde dejaríamos ser hijas del verbo encarnado y convertirnos en Hijas del Ejército, a mi mamá lo que más le preocupaba era que mi hermana y yo dejáramos de aprender inglés. Hay que decir que con las monjas nos daban un inglés que a la distancia me parece muy rudimentario, pero si tomamos en cuenta que eran l os gloriosos y desglobalizados años ochentas, se entiende que no pasábamos del  What's your name?  y del  one, two, three, yellow, love, mother , chicken y en esas andábamos  cuando, ya de hijas del ejército, mi mamá nos empezó a mandar por las tardes al Instituto Norteamericano que estaba en el centro de Morelia y donde yo les puedo jurar que me hice más moreliana que la combi roja ruta 4 que era en la que nos subíamos con mi hermana para llegar a nuestras clases de inglés.  Yo tendría unos ocho o nueve años. Entonces no se robaban a las niñas y n...

Somos hijas del Verbo Encarnado, hay acaso nobleza mayor?

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Allá, en Morelia , por algún tiempo, mis hermanas y yo, fuimos hijas del Verbo Encarnado, lo que sea que eso signifique haber ido al Anglo Español con las monjas en un edificio que entonces me parecía muy grande de ladrillos blancos que olían a yeso, a nuevo. El piso del patio era de color negro y caliente y cuando te tropezabas, te quedaban piedritas negras con arena enterradas en las rodillas y era horrible sacar eso de una herida abierta porque había que tallarle con un cepillito. El edificio estaba nuevecito y nos tocó la mudanza del centro de Morelia que estaba situado enfrente del templo conocido como el “de las monjas” -valga la redundancia- a la calle que también sonaba como de monja: María Concepción Solís . Eran tiempos de monjas.  Literal. Adentro, los pupitres eran unas banquitas dobles, entonces muy modernas que se abrían para guardar los libros y estaban pintados de un verde brilloso de acrílico sobre el cual se quedaban pegadas las libretas que en aquel tiem...

108 personalidades

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Un día haciendo yin yoga , la guía empezó la meditación diciéndonos que tenemos 108 personalidades y que había que recitar 108 mantras , un mantra para cada personalidad. Me quedé estupefacta. No me acuerdo con qué objetivo lo teníamos qué cantar porque me inquietó lo de las 108 personalidades. No son muchas? me daban ganas de interrumpir a Julieta en medio de la clase   que exponía su recital, en ese idioma que no entiendo, con mucha convicción para su personalidad 55, personalidad 56, personalidad 57 mientras pasaba bolitas de un collar que se me imaginaba como un rosario de Capula que se recitaba en un idioma incomprensible que ahora sé que es sánscrito védico y son una especie de fórmulas que alteran los patrones que tenemos en la mente y la química del cerebro mediante la vibración del sonido y es una lengua clásica de la India. Me sacó de mi centro la información, yo apenas tengo ubicadas dos personalidades adentro de mí: la normal con la que convivo, con la que me aman...

Auguro un final feliz

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Teníamos tan mala suerte desde que llegamos a Puebla que me hice una especie de esotérica aficionada a encontrar señales de buena suerte en todos lados: la caca de pájaro sobre la mesa de la terraza cuenta o tiene que ser a fuerza sobre el hombro derecho?, un vocho rojo surcando el Arco Norte , petirrojos que pasaban volando cerca de nosotros allá en el yoga el domingo ,  tréboles en nuestras macetas en temporada de lluvias, siempre de tres hojas los desgraciados, pero qué le hace igual son tréboles, pensaba mi mente extraña y a veces retorcida. Un tiempo por algunos días se postró una lechuza en un poste enfrente de la casa, señal que investigué y que me puso felicísima presintiendo que la mala racha había pasado por fin porque dicen que las lechuzas enfrente de los hogares significan que una etapa nueva se abre camino, pero la verdad la verdad, era que todos los días sin excepción los que se aparecían toooodas las mañanas eran unos pajarracos negros de ojos ama...