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Mostrando entradas de 2024

To Be or Not to Be

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El día que mi mamá me sacó del colegio de las monjas para entrar a cuarto de primaria en una escuela pública donde dejaríamos ser hijas del verbo encarnado y convertirnos en Hijas del Ejército, a mi mamá lo que más le preocupaba era que mi hermana y yo dejáramos de aprender inglés. Hay que decir que con las monjas nos daban un inglés que a la distancia me parece muy rudimentario, pero si tomamos en cuenta que eran l os gloriosos y desglobalizados años ochentas, se entiende que no pasábamos del  What's your name?  y del  one, two, three, yellow, love, mother , chicken y en esas andábamos  cuando, ya de hijas del ejército, mi mamá nos empezó a mandar por las tardes al Instituto Norteamericano que estaba en el centro de Morelia y donde yo les puedo jurar que me hice más moreliana que la combi roja ruta 4 que era en la que nos subíamos con mi hermana para llegar a nuestras clases de inglés.  Yo tendría unos ocho o nueve años. Entonces no se robaban a las niñas y n...

Nuestro piano cadáver

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  El sueño de Juan era un piano "de verdad", "de los grandes mamá", me decia desde los 6 años. Él tuvo uno de los portátiles que le trajeron una vez los Reyes Magos hasta que literalmente se lo acabó y aún así ocupó lugar en la mudanza de Puebla a Morelia porque no se quería deshacer de él. Recién llegados a Morelia se le hizo al Juan tener un piano de verdad cuando nos vendieron uno usado y mandamos por él y lo trajeron y con mucho trabajo lo subieron a nuestra casa. Porque los pianos de verdad pesan un montón! Quesque nomás le faltaba una afinada, nos dijeron. Y entonces mandamos traer al afinador y el afinador que es un señor ya mayor y al parecer el único afinador en la región, "el Maestro" como se hace llamar, llegó un día y lentamente lo abrió, lo inspeccionó con instrumentos que nunca antes habíamos visto que se me imaginó como los pediatras revisan a los niños: despacito y con cuidado. El veredicto: había que llevarse el piano otra vez porque ...

Quesque el diablo está o estaba enterrado en Ocumicho

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 El otro dia fui y me compré un diablo. Tenía muchos años que queria un diablo, así que desde que Moni me dijo: ándale vamos a Pátzcuaro yo pensé e ignoré en tres segundos que va a haber un gentillal y le dije: órale pues vamos! Y fuimos muy osadas y aventureras en fecha de dia de muertos.  Cuando logramos arribar a la Plaza Grande yo busqué con los ojos mi diablito de Ocumicho, no fue difícil encontralos porque las mujeres de Ocumicho están ubicadas donde siempre han estado desde que soy niña que es enfrente de un Oxxo que antes no existía.  Y allí están ellas con sus piezas icónicas representando pura blasfemia donde se burlan ó se rien ó se divierten ó se mofan o sabe de lo establecido, del "deber ser" de lo que dicta la Biblia. Las artesanas de Ocumicho sueñan animales inventados, imaginan alas, cuernos, dientes, se ponen místicas: últimas cenas donde se sientan puros judas,  extravagancias como Adan y Eva en cueros echándose una manzana que cae de una palmera tr...

De la serie: NO ME ACECHES!

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¿Les ha pasado que existen situaciones a las que no sabes cómo nombrar? El otro día le estuve platicando a mi amiga Gaby lo que me sucedía con el novio que tuve en Puebla durante 7 años y ella que estaba sentada enfrente de mi en un restaurancito del Tigre, dejó su café de olla y con sus grandes ojos negros me dijo: Lo que te está pasando se llama ACECHAR y ya es un delito en tres Estados. Días después hice una búsqueda de lo que es el acecho que yo sólo identificaba con mamíferos como los leones cuando "acechan a su presa" para cazar porque tienen hambre. Y bueno, aplica también a humanos. O a exnovios que no les cae el veinte que la relación terminó. Pues resulta que este señor, al que terminé en diciembre del año pasado entre muchas otras causas porque yo ya vivía en otra ciudad a 500 kilómetros de Puebla, le dan ataques en que me llama 12 veces al día. Lo he bloqueado por todos los lugares que se puede bloquear a una persona con la que has hablado que pare por favor de...

De la serie: sobre- vivir distraído y que a todo se acostumbra uno.

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Tengo un año viviendo en mi casa y el otro dia al finalizar la tarde estaba yo con Gretel platicando en mi cocina cuando empecé a escuchar los pájaros. Cientos de pájaros. ¿O serán miles? El sonido, en el que nunca antes habia reparado en los más de 300 días en que he vivido aquí, me hizo interrumpir lo que me estaba contando para decirle: ¿ya viste? están volando muchos pájaros. Nos levantamos y nos acercamos a la ventana de la cocina para descubrir que justo enfrente, donde hay dos ficus enormes están llegando en todas direcciones cientos de pájaros. Yo me imagino que esos grandes ficus es donde duermen y como desde en la mañana no se han visto los pajaritos llegan gritando contándose sus aventuras. Los pájaros trinan, dan vueltas, se preguntan entre ellos si ya están todos y después de 40 minutos, callan. Yo no soy bióloga pero estoy segura que se van a dormir allí enfrente de mi cocina. Me sorprendió mucho saberme viviendo distraída de tal acontecimiento siendo que lo que más hag...

De la serie de joyas antiguas michoacanas: Araró

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El otro dia me habla mi mamá y me dice que 'tiene frío en la espalda' y que vamos a Araró a las aguas termales . Como son vacaciones, me alisté pronto y nos fuimos.  Yo nunca había ido a Araró.  Araró me sonaba de mis épocas de estudiante en que yo, muy joven, me iba a la biblioteca del Museo Regional a leer una Relación de Michoacán que allí tenían de Fimax Publicistas . En ella, fray Jerónimo de Alcalá decía que Araró era el lugar desde donde la diosa Cueravaperi tenía una "fuente" de aguas termales desde donde ella preparaba las nubes para enviarlas con lluvia, a su mundo purépecha .  La diosa Cuerauaperi ó Cueravaperi, en la cosmogonía purepecha era la madre de todos los dioses: “Tenía sus cúes (templos) en el pueblo de Araró y otros pueblos, y su ídolo principal en un cu que está en el pueblo de Cinapecuaro, encima de un cerro donde parece hoy en día derribado”.  Como pueden ya estarse dando cuenta, ella básicamente cumplía las funciones de Tláloc en estas ...

Los niñitos de Tláloc

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Y cuando desperté, estaba lloviendo. Hay tantas cosas que da uno por hechas y que no lo son. Como esto: que llueva.  Y entonces tuve que detener, por un instante, la corredera habitual matutina sólo para admirar desde mi ventana ver llover y sentirme agradecida de esto: que llueva. Imaginarme los cerros que tengo aquí enfrente amarillos de tanto calor, contentos del agua  (porque tenían sed).  Lo que queda de mi parte de historiadora, se puso a buscar las sequías que hemos vivido en México y para mi sorpresa han sido tantas que parecería que estoy justificando que no somos una plaga humana horrible que se ha acabado el planeta. Y entonces apareció ante mi Tláloc , si Tláloc, el Dios de la lluvia, el que en el poema de Efraín Huerta dice que a veces se cansa de ser Dios y de ser él llueve y llueve: Sucede Que me canso De ser dios Sucede Que me canso De llover Sobre mojado Sucede Que aquí Nada sucede Sino la lluvia lluvia lluvia lluvia En el periodo colonial, que duró tre...