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Mostrando entradas de enero, 2022

To Be or Not to Be

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El día que mi mamá me sacó del colegio de las monjas para entrar a cuarto de primaria en una escuela pública donde dejaríamos ser hijas del verbo encarnado y convertirnos en Hijas del Ejército, a mi mamá lo que más le preocupaba era que mi hermana y yo dejáramos de aprender inglés. Hay que decir que con las monjas nos daban un inglés que a la distancia me parece muy rudimentario, pero si tomamos en cuenta que eran l os gloriosos y desglobalizados años ochentas, se entiende que no pasábamos del  What's your name?  y del  one, two, three, yellow, love, mother , chicken y en esas andábamos  cuando, ya de hijas del ejército, mi mamá nos empezó a mandar por las tardes al Instituto Norteamericano que estaba en el centro de Morelia y donde yo les puedo jurar que me hice más moreliana que la combi roja ruta 4 que era en la que nos subíamos con mi hermana para llegar a nuestras clases de inglés.  Yo tendría unos ocho o nueve años. Entonces no se robaban a las niñas y n...

Los huérfanos de Humboldt

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  El Juan y yo, nos hemos ido de muchos lados por muy diversas razones.  Hemos dejado ciudades, casas, amigos, trabajos, amores y hasta mascotas en un largo etecé de circunstancias.   A nosotros nunca nos había pasado que nos desalojasen de ningún lugar, pero antier, con más de mil padres, asistimos al que fuese nuestro colegio desde hace 6 años, para recoger todas las pertenencias de nuestros hijos, ante el tono grave de un comunicado institucional que nos decía que ya después “sería imposible recogerlas”. En diciembre me encontré en el zocalito de San Pedro Cholula con mi amiga Rocío que vino a verme de Cuernavaca . Caminábamos hacia el kiosko de la plaza entre la algarabía de sus hijos y de la nada me preguntó: oye amiga ¿y metiste a Juan en ese colegio porque quieres que se vaya a estudiar a Alemania ? Yo me quedé pensando y sólo le dije: no, no es por eso. Y ella muy sorprendida me dijo: ¿y entonces por qué lo metiste allí? Y a mí sólo se me ocurrió decirle: porqu...

De la serie: a propósito del sentido común y que yo sólo sé que no sé nada.

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A nosotras, en la casa, jamás nos dijeron "ponte a estudiar". Yo no recuerdo a ninguno de mis padres diciéndome: "a ver tu boleta". Nos decían otras cosas como: ponte a hacer algo de provecho que consistía casi siempre en agarrar un libro, lavar los trastes por iniciativa propia, trapear dónde estaba mugroso y cuando nos regañaron nunca fue por las calificaciones porque esas, nunca nos las pidieron. Yo, como que lo anhelaba y la.primera vez que reprobé fue química en la prepa y yo no sé de dónde saqué que me iba a ir como en feria, así que -carentisima de sentido común- con la Gorda, nos robamos una boleta en blanco de la dirección y en su casa en el cuarto de su mamá, la llenamos con una máquina eléctrica de esas que ya no existen, con nueves y ochos y hasta algún siete le pusimos porque el chiste era ser creíble. Nunca fui una lumbrera académica, la verdad, y cuando le llevé la boleta a mi mamá, quien era la mera mera en casa, mi mamá ni caso le hizo a nuestra ...

Viñeta del martes

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El reloj marca las 7:00, estamos a 7° y allá arriba en los volcanes , nieva o neva? Nevar : Agua congelada que organizadamente baja de las nubes y son cristales y copos a los que el transcurso del día el sol metamorfoseará hasta volver a convertir en agua. Agua de volcán . Difícil no voltear a mirarlos sin que se sobresalte el corazón. Difícil no mirarlos sin pensar: Chato cuántos montañistas están hoy en el Izta cagados de frío con los cachetes reventados? Yo nunca me he aprendido las calles de esta ciudad que insiste en numerarlas, la 11 sur, la 34 poniente y de manera empírica me olvido de la inutilidad de los puntos cardinales como ¿dónde queda el norte y el sur y el poniente en una ciudad que te ubica en el mapa por uno, dos volcanes, uno despierto/hombre, otra dormida/ mujer y para allá está mi casa. Hoy, hará frío porque están nevados hasta abajo. A los volcanes les tiene sin cuidado que en el Empanys decidiesen vender roscas de reyes todo enero, porque: ¿a quién le importa l...

De la viñeta del lunes

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Anuncian en las noticias que el Barbosa amaneció con COVID , como casi medio país y al parecer lo sorprendente es que salgas negativo, como la prueba del Juan de ayer y con la cual, como un trofeo negativo, pudo hoy volver al colegio, a levantarse a las 6.30, a no encontrar la lonchera, a la novedad de que hoy se fue estrenando camisa, y ora Chato? Y pues nada, eso: siempre será una fiesta poder regresar y ver a los amigos. En otras latitudes mi mamá ya pudo volver a su ejercicio y mi pá amaneció con frío, nos ponemos un rato de metiches a necear con los probables nombres de mi sobrina que ay viene en camino y yo me pongo a escribir desde temprano en el día en que cumplimos seis años de arribar a estas hermosas tierras poblanas. Mi amiga Yoli y yo, anoche tuvimos insomnio pero ha de ser por la luna llena . O sabe. También estamos en mercurio retrógrado (aunque mercurio retrógrado ya parezca instalado permanentemente desde hace rato). También dicen que es el Blue Monday , que corresp...

DE CAMINOS, NOMBRES Y DESTINOS POBLANOS

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De todos los nombres que ha tenido Puebla, el que más me gusta es el que la nombra como el * Relicario de América * porque me la imagino así en chiquito, metida con su exacta traza adentro de una cajita donde están su Catedral gris y su capilla del Rosario con todo y la vitrina de oro que exhibe a esa virgen triste por su niño que se quedó dormido allá en Guatemala . También coloco en esa cajita a la  biblioteca  Palafoxiana y la Lafragua bien acomodaditas como tesoros con todos esos libros con olor a lignina , que es como dicen que se dice para describir el olor de las bibliotecas. De Puebla, también me gusta imaginarme a Motolinia , que en realidad se llamaba Toribio de Benavente y que todos conocemos así: Motolinia que es una  palabra que proviene del náhuatl: motōlinīa, que significa 'el que es pobre, el que se aflige, el que anda necesitado' y que en realidad no corresponde a un nombre propio sino a un estado existencial: estar en pobreza, vivir en carencia....

Cuenca

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Un día, no sé exactamente cuándo, decidí que siempre sí quería ser madre. Yo tenía entonces 30 años y en un país extranjero dije, me dije: si, si quiero ser mamá (de un niño).   Vivíamos en Madrid , en la calle Hortaleza 70 donde Robustiano, un señor bajito, narizón, muy gruñón y con un montón de llaves al cinto de un pantalón gris o café que usaba muy arriba de su cintura, nos rentaba un departamento desde donde yo, te invoqué.  Meses antes de ese día en que acostada en mi cama nueva de Ikea me acaricié el vientre y dije, si, si quiero ser mamá y cuando en medio de un caos, planeamos escaparnos a España, yo ni me acordé de comprar un suministro de pastillas anticonceptivas para un año, que era lo que duraría el primer exilio de nuestra vida. Teníamos tantas cosas y tantos problemas encima en aquel momento, que agarré el vuelo transatlántico sin mis Jazmin. Cuando me dí cuenta, se lo dije a tu entonces "no papá" y dijimos que buscaríamos un ginecólogo y así, por un par ...