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Mostrando entradas de octubre, 2022

To Be or Not to Be

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El día que mi mamá me sacó del colegio de las monjas para entrar a cuarto de primaria en una escuela pública donde dejaríamos ser hijas del verbo encarnado y convertirnos en Hijas del Ejército, a mi mamá lo que más le preocupaba era que mi hermana y yo dejáramos de aprender inglés. Hay que decir que con las monjas nos daban un inglés que a la distancia me parece muy rudimentario, pero si tomamos en cuenta que eran l os gloriosos y desglobalizados años ochentas, se entiende que no pasábamos del  What's your name?  y del  one, two, three, yellow, love, mother , chicken y en esas andábamos  cuando, ya de hijas del ejército, mi mamá nos empezó a mandar por las tardes al Instituto Norteamericano que estaba en el centro de Morelia y donde yo les puedo jurar que me hice más moreliana que la combi roja ruta 4 que era en la que nos subíamos con mi hermana para llegar a nuestras clases de inglés.  Yo tendría unos ocho o nueve años. Entonces no se robaban a las niñas y n...

Mordullito

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Para mi papá siempre fuimos animalitos de su sublime y hermosa granja particular: su ardilla, su vaca, su burrito, pero cuando nació Natita se convirtió al instante en “el mordullito” de mi papá al que escuchabas decirle: “a ver véngase para acá mi mordullito hermoso” y le daba hartos besos que ella se limpiaba con el antebrazo de su suetercito rosa en cuanto la dejaba en paz de la ofensiva de besos con saliva típicos de mi papá. A mi mamá no le gustaba que nos pusieran apodos, decía que tan bonitos nombres para acabar diciéndoles a “las niñas” así tan feo. Mi mamá siempre defendiendo nuestros derechos humanos cuando ni se usaba eso, siempre vanguardista mi mamá, así que al primer “oye Naty ve tráeme las tijeras que dejé allá arriba…. salió de inmediato a la defensa de nuestra hermana menor: “No me le pidan, ni me le digan, ni me le ordenen nada, Natalia ya tiene su mamá que soy yo”, y así fue como nos concentramos sin chistar en el hermoso reino de Naty, y ella enterada de...

Mi "roba-esposas" favorito es Octavio Paz.

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  Un ejemplo con manzanas de nuestro hermoso patriarcado. Ya el otro día escribía sobre las famosas "robamaridos" que es la palabra con la que comúnmente se refiere a esas mujeres desgraciadas que se enamoran de hombres que son casados y se "los quedan" dejando desamparadas a otras pobres mujeres con sus también pobres hijos.  No obstante, no se habla nunca o mucho o casi nada cuando los hombres hacen lo mismo: enamorarse perdidamente de la esposa de otro hombre. Y si son famosos, menos. Es el caso de nuestro amado Nobel mexicano, Octavio Paz .  De Octavio, aún a décadas que ya estiró la pata, sigue sin atreverse nadie a contar bien el chisme. Se preguntarán, ¿cuál chisme? pues el de que por lo menos en dos ocasiones, se "robó" a las esposas de otros señores.  Hay chismes que tienen allí décadas y nadie nos los cuenta, así que ay les va el resumen.  Transcurría la década de 1940 y Paz tenía un traductor llamado André Pieyre de Mandiargues , poeta, ensayist...