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Mostrando entradas de octubre, 2026

Ocho meses en Capacho, cuatro en Cuitzeo: la historia del Señor de la Expiración.

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Ocho meses en Capacho, cuatro en Cuitzeo: la historia del Señor de la Expiración. Por Edurne Farias Escalera La calle principal de Capacho sube hacia el templo y conforme uno avanza por la pendiente la fiesta se va revelando en sus distintos colores, aromas y sonidos. A la hora de la comida  todas las casas abren sus puertas que ofrecen enchiladas y mole. La gente recibe a los visitantes con amabilidad aunque en esa multitud no puede distinguirse entre los locales y los que venimos de fuera. En el suelo, sobre la subida que conduce a la iglesia, se extienden tapetes de aserrín con diferentes motivos y entre ellos destaca uno dedicado a la Virgen de Guadalupe, rodeada de flores. El templo del siglo XVIII, fechado en 1722, se encuentra en la parte alta del pueblo y al llegar a su puerta principal, se descubre el hermoso paisaje que nos regala el lago de Cuitzeo que a esa hora de la tarde parece un espejo. Desde allá es inevitable pensar en el lago como un test...

Ocho meses en Capacho, cuatro en Cuitzeo: la historia del Señor de la Expiración.

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Ocho meses en Capacho, cuatro en Cuitzeo: la historia del Señor de la Expiración. Por Edurne Farias Escalera La calle principal de Capacho sube hacia el templo y conforme uno avanza por la pendiente la fiesta se va revelando en sus distintos colores, aromas y sonidos. A la hora de la comida  todas las casas abren sus puertas que ofrecen enchiladas y mole. La gente recibe a los visitantes con amabilidad aunque en esa multitud no puede distinguirse entre los locales y los que venimos de fuera. En el suelo, sobre la subida que conduce a la iglesia, se extienden tapetes de aserrín con diferentes motivos y entre ellos destaca uno dedicado a la Virgen de Guadalupe, rodeada de flores. El templo del siglo XVIII, fechado en 1722, se encuentra en la parte alta del pueblo y al llegar a su puerta principal, se descubre el hermoso paisaje que nos regala el lago de Cuitzeo que a esa hora de la tarde parece un espejo. Desde allá es inevitable pensar en el lago como un test...

12 de octubre | Las palabras con las que contamos la historia

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  12 de octubre | Las palabras con las que contamos la historia Por Edurne Farias Escalera   Las cosas que no se nombran corren el riesgo de volverse invisibles. Pero también hay palabras que, de tanto repetirse, terminan por ocultar aquello que dicen nombrar. Durante décadas, en México llamamos Día de la Raza al 12 de octubre. El nombre se incorporó a nuestra historia oficial durante la Revolución y, en 1928, José Vasconcelos impulsó una celebración que vinculaba aquella fecha con su idea de una “raza iberoamericana”, una identidad nacida del mestizaje. Un año después, el nombre quedó asentado oficialmente y lo aprendimos como merolicos en la escuela, lo repetimos en los calendarios con imágenes de Cristobal Colón arribando a América y sin razonarlo demasiado, lo incorporamos a esa memoria colectiva que parece natural hasta que alguien se detuvo a preguntarnos ¿qué significa esto de raza? ¿Qué raza? ¿Quién decidió que pueblos tan distintos, con sus lenguas, sus dioses...

Mientras llega el Nobel

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  Hoy me levanté bien temprano para ver quién había ganado el Premio Nobel de Literatura, con la esperanza de que iba a saltar de mi cama para gritar que se lo había ganado Cristina Rivera Garza. Este año se lo llevó a la canadiense Anne Carson y la noticia dice que estaba barriendo su cocina en Islandia cuando sonó el teléfono. La Academia Sueca quería decirle que acababa de ganar el Premio Nobel y dicen que había tanto viento en aquel país lejano donde radica, que apenas podían escucharse. Me quedé pensando en la escena, todavía desde mi cama. No en el Nobel sino en Anne con su escoba lo cual me refiere a la vida cotidiana de las mujeres porque una puede ser una de las personas más brillantes de su tiempo;, puede dedicar la vida entera a escribir, investigar, pensar, crear; puede llegar al punto más alto del reconocimiento internacional y sin embargo, una mañana cualquiera estás allí barriendo la cocina. Recuerdo que en 2007, cuando este mismo premio lo ganó Doris Lessing...

EL PADRE PISTOLAS: UN CURA QUE LLEGÓ A DAR MUCHO MÁS QUE LA MISA

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  EL PUEBLO QUE SABE DÓNDE ESTÁ EL PADRE Para llegar a Chucándiro tomamos el camino que rodea el lado occidental del lago de Cuitzeo. Cuando pasamos por San Agustín del Maíz el paisaje empieza a cambiar poco a poco y la ribera del lago aparece por momentos junto al camino. A estas alturas del año se empiezan a asomar los sembradíos de flores para el día de muertos y se alcanzan a distinguir esas flores moradas que parecen hechas de terciopelo. Son las llamadas crestas de gallo o celosías. En un mes estos campos estarán llenos de amarillo y morado. Pasamos por Copándaro, ahí está el antiguo conjunto agustino del siglo XVI. El templo y el exconvento aparecen como una especie de primera estación de este camino hacia el pueblo donde vamos a buscar al cura Alfredo Gallegos, mejor conocido como “El Padre Pistolas”. Seguimos hacia el poniente y pareciera que el paisaje se abre. Aparecen los campos de sorgo y las milpas. Hay prados verdes que antes fueron lago donde p...

CHARO. DONDE EL CIELO SE SIENTE CERQUITA

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    Charo está ubicado muy cerquita de Morelia, a unos 18 kilómetros por carretera, pero hay un momento, en ese pequeño tramo carretero, en que uno siente que ya va entrando a otro lugar cuando el paisaje se abre y aparecen llanos verdes, sembradíos y parcelas y para cuando aparecen los puestos de calabazas y camotes a la orilla del camino, uno sabe que ya está llegando a Charo. El pueblo está arriba del lado derecho de la vía y para llegar a él hay que subir. Y mientras uno sube se siente que el cielo y las nubes están más cerquita. Luego, ya en la plaza, para llegar al antiguo convento de San Miguel hay que volver a subir. Otra vez hacia arriba, como si en Charo hasta el camino a la iglesia fuera una manera de acercarse al cielo. En el pueblo se respira fiesta. La gente está sentada en la plaza. Hay puestos de comida, movimiento, familias que llegan, gente que saluda. Conforme uno se acerca al atrio empiezan a llegar los olores a pólvora, a buñuelos y a enchiladas....