Ocho meses en Capacho, cuatro en Cuitzeo: la historia del Señor de la Expiración.
Ocho meses en Capacho, cuatro en Cuitzeo: la historia del Señor de la Expiración. Por Edurne Farias Escalera La calle principal de Capacho sube hacia el templo y conforme uno avanza por la pendiente la fiesta se va revelando en sus distintos colores, aromas y sonidos. A la hora de la comida todas las casas abren sus puertas que ofrecen enchiladas y mole. La gente recibe a los visitantes con amabilidad aunque en esa multitud no puede distinguirse entre los locales y los que venimos de fuera. En el suelo, sobre la subida que conduce a la iglesia, se extienden tapetes de aserrín con diferentes motivos y entre ellos destaca uno dedicado a la Virgen de Guadalupe, rodeada de flores. El templo del siglo XVIII, fechado en 1722, se encuentra en la parte alta del pueblo y al llegar a su puerta principal, se descubre el hermoso paisaje que nos regala el lago de Cuitzeo que a esa hora de la tarde parece un espejo. Desde allá es inevitable pensar en el lago como un test...