To Be or Not to Be

Imagen
El día que mi mamá me sacó del colegio de las monjas para entrar a cuarto de primaria en una escuela pública donde dejaríamos ser hijas del verbo encarnado y convertirnos en Hijas del Ejército, a mi mamá lo que más le preocupaba era que mi hermana y yo dejáramos de aprender inglés. Hay que decir que con las monjas nos daban un inglés que a la distancia me parece muy rudimentario, pero si tomamos en cuenta que eran l os gloriosos y desglobalizados años ochentas, se entiende que no pasábamos del  What's your name?  y del  one, two, three, yellow, love, mother , chicken y en esas andábamos  cuando, ya de hijas del ejército, mi mamá nos empezó a mandar por las tardes al Instituto Norteamericano que estaba en el centro de Morelia y donde yo les puedo jurar que me hice más moreliana que la combi roja ruta 4 que era en la que nos subíamos con mi hermana para llegar a nuestras clases de inglés.  Yo tendría unos ocho o nueve años. Entonces no se robaban a las niñas y n...

Quesque el diablo está o estaba enterrado en Ocumicho


 El otro dia fui y me compré un diablo.


Tenía muchos años que queria un diablo, así que desde que Moni me dijo: ándale vamos a Pátzcuaro yo pensé e ignoré en tres segundos que va a haber un gentillal y le dije: órale pues vamos!


Y fuimos muy osadas y aventureras en fecha de dia de muertos. 


Cuando logramos arribar a la Plaza Grande yo busqué con los ojos mi diablito de Ocumicho, no fue difícil encontralos porque las mujeres de Ocumicho están ubicadas donde siempre han estado desde que soy niña que es enfrente de un Oxxo que antes no existía. 


Y allí están ellas con sus piezas icónicas representando pura blasfemia donde se burlan ó se rien ó se divierten ó se mofan o sabe de lo establecido, del "deber ser" de lo que dicta la Biblia. Las artesanas de Ocumicho sueñan animales inventados, imaginan alas, cuernos, dientes, se ponen místicas: últimas cenas donde se sientan puros judas,  extravagancias como Adan y Eva en cueros echándose una manzana que cae de una palmera tropical bien contentisimos, surrealistas con sirenas pechugonas que a veces tienen alas o lo que se les ocurre. 

Me pregunto si las mujeres artesanas de Ocumicho se divierten haciendo sus dragones y figuras dantescas de culebras con muchas cabezas o si sólo asisten a su oficio que por décadas han cultivado de la manera más irreverente. 


Entre toda esta exotiquencia yo creo que sus meros moles son sus diablos y para ello existen varios mitos que nos responden a la interrogante de ¿y por qué pues tantu pinchi diablu?. 


Ay les va lo que investigué en la web: 


Ocumicho pertenece al uinicipio de Charapan y según la única fuente que pude consultar Ocumicho proviene de la palabra Kumichucuaro en purépecha: 'kumu', que significa topo y 'chucuaro', región. "La región de los topos". Los topos que como bien saben bajan y suben a la tierra los relacionaron con el "inframundo"  por lo que pronto se empezó a decir que el diablo estaba enterrado en Ocumicho y para aderezarles este mito decían que el diablo se ponia a recorrer el pueblo apoderándose de los perros, de los árboles, de las gentes que enloquecían a su paso hasta que surgió de que para que se estuviera quieto había que hacerle lugares donde anduviera contento para que no anduviera viniendo a hacer ora si que sus "diabluras" y ándenle que por eso encontramos diablos bien ocupados con las más diversas entretenciones como tomando cocacola, en burros, en bicicletas, con bigotes, con cuernos, con la lengua de fuera, en las olimpiadas, etc. 


Y es entonces cuando surge la historia del considerado el *primer diablero* de Ocumicho, Marcelino Vicente a quien se le apareció el mismísimo chamuco en una barranca que le dijo: "mírame bien, así estoy para que así me haces esas figuras" y el diablo cual pasarela en pastorela le modeló su capa y sus cuernos y sus patas de chivo. Y desde entonces sin el más mínimo pudor a hacer diablos para entretenerlo, nos lo ponen hermoso y feo y divertido porque no vaya a ser que se aburra! 


La gente del pueblo se persignaba cuando Marcelino pasaba al lado o cerca hasta que los diablos de Marcelino en la década de los 1960's empezaron a dejar más dinero que otras figuras a las que se dedicaban en sus origenes: juguetes y danzas de la región. Así lo dijo el segundo diablero más famoso de Ocumicho: don Teodoro Martinez quien tomó el lugar de Marcelino cuando un hombre que llegó al pueblo de manera misteriosa todo vestido de blanco en 1968 exclusivamente a matarle a balazos al Marcelino lo cual, como se imaginarán, creó más misterio al asunto. 


"Yo me llamo Teodoro Martinez Benito y soy representante de los artesanos del pueblo [...] yo no tengo estudios más que del barro [...] los diablos los hacemos nada más porque la gente quiere. La gente no quiere cosas buenas: hemos hecho danzas de moros o danzas de pastorelas [...] pero les gustan más los diablos." Teodoro ha dicho que el diablo ni existe y un cura ocumichense se le unió apoyando: "El pecado no es hacer el diablo sino hacer el mal". 


Las mujeres entraron a esta historia con Bárbara Jiménez. Ella que tenia 15 cuando nació el Paricutín le pidió a la Virgen de la Inmaculada Concepción  tener el *don* de ser diablera y al parecer la Virgen le hizo el favor y sus diablos eran casi tan feos como los de Marcelino y se dice que en la actualidad en su mayoría son mujeres las que se dedican a este hermoso oficio. Por lo menos las que van al tianguis de Patzcuaro, son todas mujeres. Y allí fue que me encontré a mi diablito que va muy feliz y extasiado paseando en su bicimoto acompañado por su también extasiado perrito. ♥️


(Con este post, no deseo ofender ni invocar a naiden).

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cuando el lago decide

Yo prefiero ser circular

To Be or Not to Be