To Be or Not to Be

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El día que mi mamá me sacó del colegio de las monjas para entrar a cuarto de primaria en una escuela pública donde dejaríamos ser hijas del verbo encarnado y convertirnos en Hijas del Ejército, a mi mamá lo que más le preocupaba era que mi hermana y yo dejáramos de aprender inglés. Hay que decir que con las monjas nos daban un inglés que a la distancia me parece muy rudimentario, pero si tomamos en cuenta que eran l os gloriosos y desglobalizados años ochentas, se entiende que no pasábamos del  What's your name?  y del  one, two, three, yellow, love, mother , chicken y en esas andábamos  cuando, ya de hijas del ejército, mi mamá nos empezó a mandar por las tardes al Instituto Norteamericano que estaba en el centro de Morelia y donde yo les puedo jurar que me hice más moreliana que la combi roja ruta 4 que era en la que nos subíamos con mi hermana para llegar a nuestras clases de inglés.  Yo tendría unos ocho o nueve años. Entonces no se robaban a las niñas y n...

ALACRANES POBLANOS Y NINFAS GRIEGAS





Es curioso, la palabra alacrán proviene del árabe al- ágrab y quiere decir escorpión y a su vez la palabra escorpión viene del latín scorpio, omis que significa alacrán así que ambos, se refieren a lo mismo.

Los alacranes son los animales terrestres más antiguos que se conocen pues se han encontrado fósiles de más de 360 millones de años y a lo largo de la historia han sido tema en casi todas las culturas en sus más de mil especies. Con los antiguos mexicanos tuvimos leyendas épicas donde estaban involucrados estos insectos de diferentes tamaños, de muchas tonalidades y con peculiaridades dignas de mencionar como el hecho de que les gusta tener muchas cosas en exceso como cuatro pares de patas, y a los costados, dos, tres o hasta cuatro ojos además de los dos que tienen al frente.

A los que les dieron ganas de venir a instalarse en mi casa eran pequeñitos, lo que me hacía pensar hasta el insomnio, que por allí andaban, entre mis zapatos o peor, entre los zapatos del niño, los hermanos, la madre, el padre y que tal que hasta los primos. Leí que a los pequeños alacranes, como los míos, se les lama “ninfas”. Si, ninfas, como las ninfas griegas del mar y de las montañas y de todas las cosas bellas de la naturaleza, las VIP de las reuniones de los dioses en el Olimpo, allá en Grecia. Acá mis alacrancitos asexuados, eran ninfitas como las bellas e inmortales hijas de Zeus y supe que eran jóvenes porque leí que es de jóvenes y no de niños, cuando se bajan de vivir del lomo de sus madres para buscar la sobrevivencia.

Los alacranes y escorpiones se conquistan entre ellos por el casi imperceptible sonido que producen al frotar cierta parte de sus cuerpos y cuando se reproducen pareciera que andan en una fiesta porque como que bailan pero en realidad el macho se está cuidando de no ser devorado por la hembra y la empuja, la empuja, la empuja y parece eso, que andan bailando. Cuando ella se descuida, él la preña y se va. En su ADN está grabado: o comen o serán comidos, incluso por los hijos, por eso la mamá los baja del lomo en su momento, para no desconocerlos. Toda una tragedia. Diría griega pero es que éstos son internacionales, ya les dije. 

Llamé al fumigador aunque mi primo Vini diga que no los matemos y aunque sólo maté a tres, me dio pena pensar que con tanta lluvia sólo buscaban un refugio en mi casa. Pero es que pican. Y tienen veneno.

A los alacranes les gusta esconderse.

Son nocturnos.

El veneno de las ninfas no es tan potente como el de sus mamás. Pero es que por ahí andan las mamás de éstos. O no. Pa saber.

Mientras hay andábamos con el Juan, usando accesorios en desuso en este hogar: chanclas... tanto que nos encanta andar a pata-raiz, sobre todo en las noches en que se acabó el día y ay qué rico quitarse los zapatos y bajar a la cocina a cenar y que la planta del pie rechine contra mi piso gris trapeado y brilloso. Al acostarnos removemos las sábanas y volvemos a tender la cama, otra vez, en la noche. Insomnio. Juan mejor vente para mi cama. Ojo pelón. Y si camina por el techo?, porque ellos gustan de caminar de cabeza por el techo. Podría caer cuando por fin yo logre pegar el ojo y ensañarse con su cola de aguijón, sobre alguno de los dos. Cuando el cansancio cede, simplemente me entrego al destino decidiendo que si ha de picar a alguien que sea a mí por favorcito. Y al levantarnos, disciplinada e instintivamente: desplegar, revisar, inspeccionar la toalla después de bañarnos, y sacudir los zapatos, asomar un ojo adentro del izquierdo y el otro ojo por encima del zapato derecho, retirar cosas arrinconadas, andar  como bailarinas de puntitas, estar alerta, activar como ellos todas mis miradas. Y de la vida cotidiana a la cruel y cruda realidad que es a veces la tan sobrevalorada amistad. Sacudirse de una buena vez y ya encarrerada, las amistades falsas. Remover las envidias, porque la envidia es más común de lo que una imagina. Anteponer el principio de ser fiel a uno mismo, porque más vale sola que mal acompañada, decía mi mamá por allá desde que tengo memoria, y lo mismo le digo al Chato, eso, que más vale solo, que mal acompañado. Encontrar compañía en los libros, encontrar compañía con uno mismo en una clase de yoga, en una caminata por el cerro o por la ciudad con tu otro yo preguntándote y contestándote cosas en la cabeza.

Según los prehispánicos, la presencia de alacranes, era un agüero fatídico porque le consideraban el mensajero del dios de la muerte y estaba relacionado con conceptos como la lascivia, el castigo, el dolor. Anunciaban situaciones conflictivas en la vida. No lo sé, no quiero muerte, ni lascivia, ni adulterio, ni más conflictos y mi nacionalismo convenenciero prefiere recurrir a la anécdota urbana esa de que un hombre ve ahogándose a un alacrán en el agua y lo saca del agua y el alacrán, por instinto, lo pica, aunque le esté ayudando. El final es obvio y ya sé, es una historia baratísima, pero sirve para entender que no hay que traicionarse a uno mismo, o como el Che en la guerrilla, no quedarse quieto jamás. Sacudirse el sueño, sacudirse los días incompletos y completarlos con algo irrelevantemente importante, sacudirse amores mediocres, sacudirse, sacudirse, moverse de la zona de confort. Aunque duela. Aunque parezca imposible. Con todo y pinches alacranes por toda la casa.




Comentarios

  1. Muy bueno Edu, me has sacado unas risas y de mi zona de confort, además me has hecho recordar mis clases de biología. Aquí es muy raro encontrar ese tipo de bicharracos, aquí ven una arañita y ya gritan como si fuese el animal mas grande del mundo, no tienen ni idea de lo que es toparse con una serpiente o una tarantula. Estamos hechos de otras carnes, eso está claro. Pero por ahora mejor ponerse los zapatitos. Porque ellos si que buscan el mejor confort de la casa y mas donde hay maderas, la buena temperatura es lo mejor para poder tener sus crías y recuerda que ellos soportan altas temperaturas para vivir...

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  2. Que belleza de escritura Edus muchas gracias y creo que es bueno tener mezcal con alacranes como antídoto

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  3. Bien lo dices: hay que sacudirnos siempre para que no toparnos con las alimañas que puedan envenarnos el alma. Hay un dato inutil y que jamás he comprobado de que cuando aparece un alacrán, hay que seguir alertas, porque dicen que siempre andan en par ¿verdad? ¿falso? No lo sé, por eso todos los días me sacudo los alacranes del corazón. Saludos, camarada

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