To Be or Not to Be

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El día que mi mamá me sacó del colegio de las monjas para entrar a cuarto de primaria en una escuela pública donde dejaríamos ser hijas del verbo encarnado y convertirnos en Hijas del Ejército, a mi mamá lo que más le preocupaba era que mi hermana y yo dejáramos de aprender inglés. Hay que decir que con las monjas nos daban un inglés que a la distancia me parece muy rudimentario, pero si tomamos en cuenta que eran l os gloriosos y desglobalizados años ochentas, se entiende que no pasábamos del  What's your name?  y del  one, two, three, yellow, love, mother , chicken y en esas andábamos  cuando, ya de hijas del ejército, mi mamá nos empezó a mandar por las tardes al Instituto Norteamericano que estaba en el centro de Morelia y donde yo les puedo jurar que me hice más moreliana que la combi roja ruta 4 que era en la que nos subíamos con mi hermana para llegar a nuestras clases de inglés.  Yo tendría unos ocho o nueve años. Entonces no se robaban a las niñas y n...

PARA ENCONTRAR, HAY QUE PERDER...


Hoy fue jueves de logoterapia y Marcel, mi maestro, quien es la única persona en el mundo que yo conozco que tiene tantos dones, que me remiten a una palabra que sólo puedo expresar en Inglés porque lo explica mucho mejor o representa mejor sus dones: GIFTS. Marcel tiene muchos GIFTS y como son gifts  pues nos los regala y los jueves yo no sé  si se pone de acuerdo con ellos o él ya es asÍ, pero en el cuarto día de la semana hace una cita con tres de sus *gifts*: el don de la palabra, el don de la inteligencia y su hermoso don de su infinita e ilimitada memoria, y así reunidos, él dice cosas que te dejan, como decía Cortázar: partido por la mitad en medio de la clase.  Lo único malo es que dice tantas cosas que te parten por la mitad por sesión, que sales de allí literal en cachos pero con el espíritu alborotadísimo y suficiente para volver a configurarte.

Hoy dijo: "la única manera de encontrar es perdiendo."

Yo he perdido tantas cosas, ya se los he dicho y hasta aburro con esa cantaleta, pero con la que más me gusta azotarme es la de cuando perdí Morelia con todo y lo que traía adentro. Bueno pues hoy que mi maestro Marcel dijo lo que dijo, yo pensaba esto: Perdí Morelia y ya no la encontré, o si la encontré  pero no como yo la había dejado hace ya casi una década pero a cambio de esa pérdida, encontré Puebla. 

Con el Juan, juntos, encontramos Puebla y en ella yo me he reconstruido y en ella él está construyendo su hermosa existencia. Y me encanta que así haya sido. Perder una ciudad pero ganar otra y a veces, tenerlas a las dos. 

Encontrar Puebla con su volcán que todos los días te recuerda lo bello de la vida y que te regala figuras según andes: o demonios que salen de las entrañas de la tierra con ojos y brazos o bellas esfinges egipcias perdidas en el Valle de México.  Encontrar Puebla con su tierra volcánica que te impide tener la casa sacudida. Encontrar Puebla con sus enormes contrastes que te retan permanentemente. Encontrarte en Puebla un día y decir: si, aquí estamos y estamos contentos. Y mamá , podemos ir un ratito a la librería? Yo tengo hambre Chato... Aaaaaaandale mamá, solo un ratito. Y me suelta la mano y se mete. Y lo veo de lejos al Juan, mírenlo, le voy a tomar la fotografía y se las voy a subir: no es ésta la actitud de alguien que ha sido premiado al perder una ciudad y encontrar otra?.... porque para encontrar, hay que perder. ❤

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