Es curioso, la
palabra alacrán proviene del árabe al- ágrab y quiere decir escorpión y
a su vez la palabra escorpión viene del latín scorpio, omis que significa alacrán así que
ambos, se refieren a lo mismo.
Los alacranes son
los animales terrestres más antiguos que se conocen pues se han encontrado fósiles de más de 360
millones de años y a lo largo de la historia han sido tema en casi todas las
culturas en sus más de mil especies. Con los antiguos mexicanos tuvimos
leyendas épicas donde estaban involucrados estos insectos de diferentes
tamaños, de muchas tonalidades y con peculiaridades dignas de mencionar como el
hecho de que les gusta tener muchas cosas en exceso como cuatro pares de patas,
y a los costados, dos, tres o hasta cuatro ojos además de los dos que tienen al
frente.
A los que les
dieron ganas de venir a instalarse en mi casa eran pequeñitos, lo que me hacía
pensar hasta el insomnio, que por allí andaban, entre mis zapatos o peor, entre
los zapatos del niño, los hermanos, la
madre, el padre y que tal que hasta los primos. Leí que a los pequeños
alacranes, como los míos, se les lama “ninfas”. Si, ninfas, como las ninfas
griegas del mar y de las montañas y de todas las cosas bellas de la naturaleza,
las VIP de las reuniones de los dioses en el Olimpo, allá en Grecia. Acá mis
alacrancitos asexuados, eran ninfitas como las bellas e inmortales hijas de
Zeus y supe que eran jóvenes porque leí que es de jóvenes y no de niños, cuando
se bajan de vivir del lomo de sus madres para buscar la sobrevivencia.
Los alacranes y
escorpiones se conquistan entre ellos por el casi imperceptible sonido que
producen al frotar cierta parte de sus cuerpos y cuando se reproducen pareciera
que andan en una fiesta porque como que bailan pero en realidad el macho se está
cuidando de no ser devorado por la hembra y la empuja, la empuja, la empuja y
parece eso, que andan bailando. Cuando ella se descuida, él la preña y se va.
En su ADN está grabado: o comen o serán comidos, incluso por los hijos, por eso
la mamá los baja del lomo en su momento, para no desconocerlos. Toda una tragedia. Diría griega pero es que éstos son internacionales, ya les dije.
Llamé al
fumigador aunque mi primo Vini diga que no los matemos y aunque sólo maté a
tres, me dio pena pensar que con tanta lluvia sólo buscaban un refugio en mi
casa. Pero es que pican. Y tienen veneno.
A los alacranes
les gusta esconderse.
Son nocturnos.
El veneno de las
ninfas no es tan potente como el de sus mamás. Pero es que por ahí andan las mamás
de éstos. O no. Pa saber.
Mientras hay andábamos
con el Juan, usando accesorios en desuso en este hogar: chanclas... tanto que nos encanta andar a pata-raiz, sobre todo en las noches en que se acabó el
día y ay qué rico quitarse los zapatos y bajar a la cocina a cenar y que la
planta del pie rechine contra mi piso gris trapeado y brilloso. Al acostarnos
removemos las sábanas y volvemos a tender la cama, otra vez, en la noche. Insomnio.
Juan mejor vente para mi cama. Ojo pelón. Y si camina por el techo?, porque ellos gustan de caminar de cabeza por el techo. Podría caer cuando por fin yo logre pegar el ojo y
ensañarse con su cola de aguijón, sobre alguno de los dos. Cuando el cansancio
cede, simplemente me entrego al destino decidiendo que si ha de picar a alguien
que sea a mí por favorcito. Y al levantarnos, disciplinada e instintivamente:
desplegar, revisar, inspeccionar la toalla después de bañarnos, y sacudir los
zapatos, asomar un ojo adentro del izquierdo y el otro ojo por encima del
zapato derecho, retirar cosas arrinconadas, andar como bailarinas de puntitas, estar alerta, activar como ellos todas mis miradas. Y de la vida cotidiana a la cruel y
cruda realidad que es a veces la tan sobrevalorada amistad. Sacudirse de una
buena vez y ya encarrerada, las amistades falsas. Remover las envidias, porque
la envidia es más común de lo que una imagina. Anteponer el principio de ser
fiel a uno mismo, porque más vale sola que mal acompañada, decía mi mamá por
allá desde que tengo memoria, y lo mismo le digo al Chato, eso, que más vale
solo, que mal acompañado. Encontrar compañía en los libros, encontrar compañía
con uno mismo en una clase de yoga, en una caminata por el cerro o por la ciudad con tu otro yo
preguntándote y contestándote cosas en la cabeza.
Según los
prehispánicos, la presencia de alacranes, era un agüero fatídico porque le
consideraban el mensajero del dios de la muerte y estaba relacionado con
conceptos como la lascivia, el castigo, el dolor. Anunciaban situaciones conflictivas en la vida. No lo sé, no quiero muerte, ni lascivia,
ni adulterio, ni más conflictos y mi nacionalismo convenenciero prefiere recurrir a la anécdota
urbana esa de que un hombre ve ahogándose a un alacrán en el agua y lo saca del
agua y el alacrán, por instinto, lo pica, aunque le esté ayudando. El final es obvio y ya sé, es una historia
baratísima, pero sirve para entender que no hay que traicionarse a uno mismo, o como el Che en la guerrilla, no quedarse quieto jamás.
Sacudirse el sueño, sacudirse los días incompletos y completarlos con algo
irrelevantemente importante, sacudirse amores mediocres, sacudirse, sacudirse,
moverse de la zona de confort. Aunque duela. Aunque parezca imposible. Con todo
y pinches alacranes por toda la casa.
Me encanta!!!
ResponderEliminarBuenazo! A fumigar y sacar alimañas!
ResponderEliminarBuenazo! A fumigar y sacar alimañas!
ResponderEliminarBuenaza la fumigada de alimañas!
ResponderEliminarBuenísimo!! Me reí mucho!!
ResponderEliminarBuenísimo!! Me reí mucho!!
ResponderEliminarMuy bueno Edu, me has sacado unas risas y de mi zona de confort, además me has hecho recordar mis clases de biología. Aquí es muy raro encontrar ese tipo de bicharracos, aquí ven una arañita y ya gritan como si fuese el animal mas grande del mundo, no tienen ni idea de lo que es toparse con una serpiente o una tarantula. Estamos hechos de otras carnes, eso está claro. Pero por ahora mejor ponerse los zapatitos. Porque ellos si que buscan el mejor confort de la casa y mas donde hay maderas, la buena temperatura es lo mejor para poder tener sus crías y recuerda que ellos soportan altas temperaturas para vivir...
ResponderEliminarQue belleza de escritura Edus muchas gracias y creo que es bueno tener mezcal con alacranes como antídoto
ResponderEliminarBien lo dices: hay que sacudirnos siempre para que no toparnos con las alimañas que puedan envenarnos el alma. Hay un dato inutil y que jamás he comprobado de que cuando aparece un alacrán, hay que seguir alertas, porque dicen que siempre andan en par ¿verdad? ¿falso? No lo sé, por eso todos los días me sacudo los alacranes del corazón. Saludos, camarada
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