
PRIMER HECHO.
Estamos viajando a Michoacán y me pides una y otra vez que regrese la canción de 1, 2, 3 de Café Tacuba hasta que te la aprendes y la cantas atravesando Tlaxcala e Hidalgo y el Estado de México por el Arco Norte. De tanto escucharla te pregunto, si sabes de qué trata la canción? “Es de amor?” me preguntas con tu vocecita. No mi amor, no es de amor, o bueno sí porque le dice a la chica que quiere acompañarla a todos lados para que no le pase nada, se está refiriendo a los feminicidios, porque diario desaparecen mujeres en nuestro país y cuando dice que tal vez lleguen a contar 43, se refiere a los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, y los cien mil son los cien mil muertos que juntó el gobierno de Peña Nieto. Y se viene la vorágine de preguntas: por qué desaparecieron a los estudiantes, porqué desaparecen a las mujeres, qué es prostitución… preguntas para las que sólo podría responderte: porque este país está loco, pero te explico, como puedo y Ayotzinapa es una escuela de maestros que está en Iguala, allí se han formado muchos maestros, como Lucio Cabañas que fue un guerrillero al que también lo mataron y son maestros que se tienen que ir al cerro, a las comunidades más lejanas de México a enseñar a los niños a leer... ya para suavizarte y cambiarte el mood, te digo: ese pueblo es donde creció Elena Garro y de donde ella se inspiró para escribir sus cuentitos tan bonitos donde narra sus vivencias junto con su hermana y su primo Boni. Hay un cuentito que es de mis favoritos que se llama “El día en que fuimos perros”, te he contado de él? Intento contártelo y mejor te digo que luego te lo leo y por fin se te olvida y después de cuarenta y cinco minutos, por primera vez no me dices “otra vez” con la canción.
SEGUNDO HECHO.
El otro día la Viva me regaló el libro que se llama “Procesos en la Noche”, de Diana del Ángel, una muchachita de apenas veintitantos años, que narra la terrible historia de un chico de los de Ayotzinapa, que si apareció la noche del 26 para el 27 de septiembre de 2014, pero muerto. Desollado. Julio César Mondragón, se llamaba.
La historia del libro transcurre también, en Iguala. La misma Iguala de Elena con su biblioteca y los clásicos y su semana de colores. Y en ella Diana, me enseña otra Iguala, la actual, y me escupe a la cara con mucho dolor, la horrible realidad que es México. En ella, la autora intenta encontrar la verdad y darle un rostro al rostro desollado del muchacho. Vaya tarea! En este país tan injusto, tan mediocre, tan complicado! Y toda la obra de Elena Garro completita con la evocación de Iguala se borra ante la atrocidad y la impotencia y lo peor, lo peor, es que no es una obra de ficción, es la cruel y real verdad. Pero eso, claro, no te lo cuento. No estás para saber el significado de la palabra "desollado".
TERCER HECHO.
Tu abuela me trajo el día de tu cumpleaños el libro de Elena, la otra, la Poniatowska, el de “El Paseo de la Reforma”, y lo cogí para que lo leyéramos en las noches tú y yo, me dije: que puede decir Elena que no pueda leerle a mi hijo? y para mi sorpresa, cada noche de mayo antes de irnos a la cama, me decías contento: “vamos a seguirle con el Paseo de la Reforma” y allí fuimos descubriendo desde el mundo de tu cuarto, capítulo a capítulo que la protagonista que defendía campesinos enfundada en pieles parisinas, la rubia de la voz bajita, la que fumaba como loca, la mujer que todo lo acaparaba, la revoltosa, la loca, la paranoica, es nada más y nada menos que Elena Garro, la Elena que por alguna extraña razón ha estado en nuestra vida de los últimos años, los poblanos… y así, cada noche, nos reuníamos con las dos Elenas, bueno con la Elena de Elena, la que ella conoció y que se imaginó y a quien no se atrevió a ponerle el nombre y a quien le puso simplemente Amaya, chistoso porque a todos los demás los dejó con su mismo nombre, Diego es Diego Rivera, Carlos es Carlos Fuentes, Rosario es Rosario Castellanos, José Luis es José Luis Cuevas. El otro protagonista Ashby Egbert, no hay que ser un genio para saber que es Archibaldo Burns, quien fuese por un tiempo en efecto, amante de Elena Garro. En fin que allí, ni Octavio es Octavio Paz ni Elena es Elena Garro y simplemente los llamó Amaya y Alfonso. Y bueno, te dije que todo eso se lo inventó Elena Poniatowska con un poquito de verdad y con un poquito de mentira, porque bueno Juan, así es la literatura y entre la vida de los intelectuales mexicanos en las tertulias y la vida clandestina de Amaya con los estudiantes del 68, con los campesinos de Morelos, con los guerrilleros, volvemos a la realidad, así como en la Semana de Colores, como en un calendario cíclico. Así es la historia de este país: cíclica y circular. Cíclica con los estudiantes. Cíclica con los campesinos. Cíclica con las injusticias. Cíclica con la terrible necedad de no querer nombrar las cosas por su nombre. Así que mejor hagamos algo Juanito: bailamos?
"Voy contando estrellas al recordar
Juntos llegaremos, no me dejes atrás
El amor siempre ganará, siempre ganará
El amor siempre ganará" ❤️
Hermoso!
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