To Be or Not to Be
G-EJ0JWY7SRF
El domingo fuimos a Atlixco a la casa del Güero y se puso a sacarnos todas las "cabecitas" prehispánicas que han encontrado en el jardín cada que hacen un agujero para poner una bugambilia, un floripondio, un croto o unas durantas.
En los 4 años que tiene viviendo allí se han juntado muchas caritas y vasijas y restos de cosas que no sabemos bien qué son.
Todavía recuerdo el día que llegó a contarnos que se había hecho de esa casa y nos llevó a Atlixco que queda a 25 minutos de nuestra casa. Era un terreno enorme lleno de tierra con unos 15 árboles muy grandes, una alberca desvencijada donde Juan se metía a jugar con una pelota, un pozo de agua y una casa horrorosa que se caía de vieja y de triste.
Había tanta tierra en la nueva adquisición que Juan se ponía a jugar a que hacía todas las montañas de México que era lo que le estaban enseñando en la escuela en ese momento y con montoncitos y montonsotes ponía a la Malinche, al Citlaltépetl, al Cofre de Perote, al Popocatépetl, a la Iztaccíhuatl, y hasta para la Sierra Negra le alcanzaba al Chato con aquel terregal.
Con el tiempo se ha arreglado poco a poco sobre todo el jardín y le hemos agarrado cariño a ese lugar que fue nuestro escondite en los días aciagos de pandemia que nos íbamos a dar un chapuzón de agua bien fria.
En Atlixco un día al Boloncho lo atacó el Hachi, el perro akita del Güero, y se nos perdío todo un día. En ese día que nos pasamos gritando "Boloooooooncho" por toda la colonia, nos recorrimos con el Juan, a gritos, toda el área que se conoce como "los Solares" a los que la gente del pueblo se refiere como que son el ombligo de Atlixco en las faldas del cerro de San Miguel y en los que investigando, hubo un asentamiento de hace 3,100 años, o sea, desde el preclásico. Y arriba de tres montículos que no sabíamos que eran tres montículos ni una zona arqueológica inexplorada, el Juan y yo con 30 grados de calor encima de nosotros, lloramos abrazados pensando que nuestro Boloncho ya estaba muerto quien sabía dónde hasta que unos muchachos que querían vendernos unas "ollas recién desenterradas", nos ayudaron a encontrarlo atrapado en las faldas del cerrito de San Miguel.
Se supone que desde el 2008 el INAH emitió una prohibición para que ya no se construya en esta zona de los Solares porque literal donde escarbas te encuentras vestigios arqueológicos chichimecas y xicalancas y quien sabe qué más porque la verdad es que nadie sabe a ciencia cierta bien nada. Y dinero pues me imagino que no hay con aquello de la austeridad republicana. Dichoso el pasado al que le ponen un aeropuerto o un tren encima para que los desentierren con cuidado y los metan a un museo, como debe ser.
En 2018 un vecino de los Solares empezó a construir una casa y anda que les cayó el INAH y encontraron primero 2 osamentas y salían y salían más hasta que tuvieron que venir a ayudarles los muchachos de la ENAH porque al final escarbándole se hallaron 84 esqueletos entre hombres y mujeres algunos de los cuales tienen incrustaciones de jade en la mandíbula al estilo de los mayas. A su alrededor obviamente tenían ofrendas entre platitos de grafito color rojos, figurillas, piezas antropomorfas, etc.
Entonces pues nada, eso: el Güero vive arriba de un área muy antigua especializada para entierros. Mero encima del país de los antiguos muertos atlixquenses (o se dice atlixqueños?). El mundo subterráneo del año 1.100 A.C. y sabrá Dios qué más porque si yo les contara las leyendas del cerrito de San Miguel donde dicen que tienen encerrado al diablo y donde las brujas se aparecen en forma de luces para robarse a los niños y donde se aparece también un Charro negro que no me acuerdo bien qué quiere pero es que ya, is too much information edá?
Mi papá también tuvo su colección de "caritas" de cuando araban la tierra allá por Tarimbaro. Pero esa historia se las cuento luego!
Comentarios
Publicar un comentario