To Be or Not to Be

Imagen
El día que mi mamá me sacó del colegio de las monjas para entrar a cuarto de primaria en una escuela pública donde dejaríamos ser hijas del verbo encarnado y convertirnos en Hijas del Ejército, a mi mamá lo que más le preocupaba era que mi hermana y yo dejáramos de aprender inglés. Hay que decir que con las monjas nos daban un inglés que a la distancia me parece muy rudimentario, pero si tomamos en cuenta que eran l os gloriosos y desglobalizados años ochentas, se entiende que no pasábamos del  What's your name?  y del  one, two, three, yellow, love, mother , chicken y en esas andábamos  cuando, ya de hijas del ejército, mi mamá nos empezó a mandar por las tardes al Instituto Norteamericano que estaba en el centro de Morelia y donde yo les puedo jurar que me hice más moreliana que la combi roja ruta 4 que era en la que nos subíamos con mi hermana para llegar a nuestras clases de inglés.  Yo tendría unos ocho o nueve años. Entonces no se robaban a las niñas y n...

No somos una beluga





El pronóstico del clima dice que desde ayer hasta el domingo va a estar asi: llueve y llueve. 

No deja de rondarme la cabeza la noticia de la ballena beluga que muy perdida fue a dar al Río Sena donde quien sabe porqué fue a meterse y donde obviamente, quedó atrapada. Cuando asombrados, los parisinos se dieron cuenta que andaba una ballena en el río al norte de París, ella ya estaba alli nomás parada, débil, ya sin saber qué hacer. Mandaron rápido por los expertos quienes llegaron con arenques congelados para que le dieran energía y ganas de buscar su mar. Y nada. Insistieron y le llevaron truchas vivas. Tampoco. A los pocos días tuvieron que practicarle la eutanasia.

Ayer leo en un anuncio inmobiliario:  TERRENO EN VENTA PANTEÓN FRANCÉS. Por puro morbo le di click solo para saber cuánto cuesta morirse en el Panteón Francés: 250 mil pesos, 4 metros de largo x 4 de ancho. Pero te caben tres parientes y tú. De todos modos sale caro morirse a la francesa apoblanada, pienso, y sigo leyéndole: "Terreno en venta con espacio para 4 fosas. Este se ubica cerca de Av. principal 11 Sur cerca del Panteón municipal, gasolineras cerca, a unas cuadras Bodega Aurrera, a 5 minutos del Centro Comercial Angelópolis, a 15 minutos del Centro Histórico, a 5 Minutos de Plaza Dorada." Como si ya bien tieso sirviera de algo estar cerca de la gas o del centro comercial. A lo mejor lo único que sirve de toda esa información es estar cerca de los otros muertos del Panteón Municipal, pero si tú estás en el Francés pus allá ha de andar la pura plebe, no creo que las diferencias de chairos y fifis se perdonen en el más allá. O como si importara. Ni siquiera me compraría un terreno en ningún Panteón. 

En mi calendario de efemérides dice que hoy hace 500 años entró por el Río Guadalquivir, Sebastián Elcano cargado de clavo y especias que a todos volvió locos en Sevilla. Su nao se llamaba Victoria. Y él dijo: "... aquello que más debemos estimar y tener es que hemos descubierto y dado la vuelta a toda la redondeza del mundo». Dio la vuelta al mundo el Sebas pero ni quien lo pelara porque andaban mareados entre tantos olores. De hecho cuando en la actualidad se pregunta quien dio la primer vuelta al mundo, todos se acuerdan pero de  Magallanes que sólo la empezó o hasta de Julio Verne que lo hizo con su novela en 80 días con personajes inolvidables como Passepartout. De Elcano, nada. 

Mi hijo y yo andamos como la beluga parisina: atrapados en un río que ni de chiste es el Sena o el Guadalquivir de Elcano. Se llama Atoyac y está en la esquina de la casa. A veces apesta porque lo que nada en él pues es mierda. Alguna vez fue claro y se podia nadar, como cuando un domingo la mamá de Sergio Pitol se metió y cual Alfonsina Storni, ya no salió. Últimamente apesta casi todos los días nuestro Atoyac. Yo lucho por darle espacio a la beluga en que nos hemos convertido mi hijo y yo, pero me cuesta trabajo y soy yo quien debe buscar la salida al mar otra vez donde no flotemos asqueados entre la mierda. 

Pero les juro y me juro, que he de encontrar ese mar donde yo no sea un río de aguas negras y él un muchachito que se niega a nadar porque está entretenido en quién sabe qué. Tal vez no encontremos un lugar exótico o una ruta imposible de navegación pero mientras, tampoco andar cotizando en panteones en medio de la lluvia y mejor meterse a una Nao imaginaria que se llame Victoria, descongelar los arenquitos y ponerles sal y limón, buscar donde el Atoyac se une con el Balsas y está el agua limpia y nadar, nadar hasta un mar, que qué suerte, se llama Pacífico. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cuando el lago decide

Yo prefiero ser circular

To Be or Not to Be