To Be or Not to Be

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El día que mi mamá me sacó del colegio de las monjas para entrar a cuarto de primaria en una escuela pública donde dejaríamos ser hijas del verbo encarnado y convertirnos en Hijas del Ejército, a mi mamá lo que más le preocupaba era que mi hermana y yo dejáramos de aprender inglés. Hay que decir que con las monjas nos daban un inglés que a la distancia me parece muy rudimentario, pero si tomamos en cuenta que eran l os gloriosos y desglobalizados años ochentas, se entiende que no pasábamos del  What's your name?  y del  one, two, three, yellow, love, mother , chicken y en esas andábamos  cuando, ya de hijas del ejército, mi mamá nos empezó a mandar por las tardes al Instituto Norteamericano que estaba en el centro de Morelia y donde yo les puedo jurar que me hice más moreliana que la combi roja ruta 4 que era en la que nos subíamos con mi hermana para llegar a nuestras clases de inglés.  Yo tendría unos ocho o nueve años. Entonces no se robaban a las niñas y n...

DILEMAS EDURNESIANOS CON SU CHAC MOOL...


El martes salí a comprar macetas.
Ya sé.
Están pensando que esa no es una actividad esencial que justifique salir a la calle en medio de una pandemia, pero es que ya llevamos más de 80 días confinados y ya hemos pintado todo lo que se puede pintar y como ahorramos mucho, nos alcanza para comprar cosas que nos gustan, como macetas y plantas que adornen nuestro patio y poner bonito nuestro hogar donde permanecemos y permaneceremos, al parecer, por otro buen rato, confinados, internados, encerrados, enclaustrados, recluidos, retirados…. Existen más sinónimos al hecho de hacer de tu hogar un mundo particular en medio de la que según es la catástrofe del silo XXI?
Bueno pues me preparé para salir, lo cual es un acontecimiento: salir a la calle. Me llevé al Juan que no quería porque él le tiene miedo a la situación y aunque yo le diga que yo jamás lo expondría, yo pienso que él piensa que yo soy irresponsable de querer salir a la calle a comprar macetas. Le digo que ni siquiera se va a bajar del coche, quiero que vea la calle, que le pegue el sol, anda rete ojeroso.... a poco no quieres ver el periférico? Mi eufórica alegría lo animó. Y fuimos hasta Cholula, con mi macetero. Digo “mi macetero” porque con esta van tres veces que voy, pero es que la pandemia tiene efectos insospechados en que uno desea apropiarse de situaciones que sean de uno, cosas que no quieres que desaparezcan, sucesos que ahora te das cuenta que aprecias y que no sabías, como mi macetero de Cholula.
Atravesamos el periférico y llegamos, Juan se quedó en el coche como le prometí, me bajé, lo saludé a mi macetero, elegí dos grandes que colocaron en la cajuela y dos pequeñas que ocuparon el espacio trasero. Y me dice mi macetero: pase a la oficina para darle su nota. Yo pensé para mis adentros: ay este! no son tiempos de andar entrando a oficinas para dar notas, jamás me había dado nota, pero bueno, me acerqué a la famosa oficina sin entrar y me di cuenta que afuerita tenía cosas muy bonitas de cantera. Entre ellas un Chac Mool que observé desde la periferia de la oficina, lo encontré madreado y sólo me quedé con la idea de qué curioso, los canteros normalmente prefieren hacer Vírgenes de Guadalupe o angelitos, sobre todo estando donde estamos... me dio la nota, pagué, agradecí, me subí a mi coche, Juan me puso gel en las manos y nos regresamos a la casa.
Esa noche entre sueños, no me van a creer pero yo no sé si lo soñé pero por la mañanita se me vino a la mente el Chac mool. Y me dije, lo quiero. Pasó el día, bajamos las macetas, pensamos donde ponerlas, reacomodamos el patio y en esas anduvimos. Y ya por la tarde me pregunté por la nota que me había dado el macetero como una obsesión de la cantera del Chac Mool. Busqué en mi bolsa. No estaba. Salí al coche, estaba en la puerta.
Cogí el teléfono y marqué:
Oiga, soy la señora que ayer pasé a comprarle unas macetas. Ahhhh si señora dígame. Oiga, en la entrada de su oficina usté tiene una pieza de cantera, un chac mool, sabe cuál es? ... ahhhhh si el Chac mool.... cuánto cuesta? …. Ah no señora, ese no lo vendo. Y ya estaba yo en mi mente en preguntarle en dónde lo había conseguido cuando me dice: ese no lo vendo, ese lo regalo. Si lo quiere venga por él.
Yo incredulísima, le digo: oye, (pasé al tú en un segundo) no, cómo que lo regalas?
- Si de veras, si lo quiere, se lo regalo. Ese chac mool tiene 25 años conmigo. Nomás le digo que tráigase usted a alguien que lo cargue porque pesa más de 230 kilos. Mire le voy a contar la historia: Un señor me debía dinero y yo iba a buscarlo y buscarlo para que me pagara y no me pagaba y un día me dijo: si quieres te pago con ese Chac mool, y yo ya estaba cansado de cobrarle y esa vez iba solo, y no me creyó que me lo iba a subir a mi camioneta, y no sé cómo señora pero pude cargarlo y me lo subí a la camioneta yo solo y me lo traje Ya le dije que pesa más de 200 kilos. Y desde entonces está aquí pero nunca nadie me había preguntado para comprarlo y se me hace curioso que me pregunte, por eso le digo que si usted lo quiere, venga por él que yo se lo regalo.
Me quedé muda. Para mí tiene mucho significado aunque no logro descifrar exactamente cuál. Me llama la atención que ese señor Chac mool quiera venirse a nuestra casa. Y me doy cuenta que el Juan tiene cierta adoración por todas las cosas mesoamericanas. Siempre que por alguna razón yo le menciono a Dios, él dice si está bien pero también Quetzalcóatl y la Coatlicue y Huitzilopochtli por favor mamá… y yo en mi particular modo de ver la vida me digo, es neta esta historia que nos está pasando con este Chac mool cholulteca que mi macetero de Cholula que me quiere regalar?
Y entonces me entran dudas. En 2019 fui a un curso de Carlos Fuentes y analizamos el cuento que precisamente se llama así: Chac Mool. Una historia que Fuentes escribió en los 50´s, antes de que fuera taaaaaan fresa, realismo mágico total, bizarra, que acaba con Filiberto, el personaje principal quien se compra en la Lagunilla un Chac Mool que domina su vida hasta destruirla cuando lo puso en un sótano que se inunda porque se supone que el Chac mool está relacionado con Tláloc, el Dios del agua. Total que en el cuentito, la estatua cobra vida y el Filiberto acaba suicidado en Acapulco -ahogado en el mar por lo del tema del agua-. Y entonces ya no sé si quiero ir a recoger a mi Chac Mool de mi macetero de Cholula.
Y como ya no sé, entonces busqué sobre Chac Mool y resulta que es todo un misterio él. Es un señor del posclásico. Se han encontrado, hasta donde sé, 15 piezas entre los mayas, los aztecas, los purépechas y los toltecas. Y bueno como la arqueología es pura interpretación e imaginación, se supone que estaba a la entrada de las ciudades y como ya ven que está reclinado y tiene un platito en su plexo solar, que es el ombligo de donde se alimentan los chakras, allí en el recipiente, le ponían las ofrendas los que entraban a las ciudades de las culturas antes mencionadas: Chichen Itzá, Ihuatzio, Tenochtitlán y Tula. Hasta ofrendas de corazones humanos dicen otras fuentes. Se dicen tantas cosas del Chac Mool. Todas misteriosas. Y bueno los que lo encontraron en 1874 fue un matrimonio Inglés de apellido Le Plongeon en Chichen Itzá, dicen que estaba rodeado de jade y de puntas de flecha de obsidiana, que en las cuestiones místicas representa el equilibrio de la esencia entre el agua y el fuego, todo un tema, además súper esotérico, hasta fuentes de Maussan el de los marcianos encontré que lo relacionan con los egipcios. Jaja.... y bueno entre las coincidencias, el 22 de mayo se conmemora el día del Chac mool, y pienso que justo ahora estamos en mayo. No sé…
Irían ustedes por el Chac Mool con todo este misterio?
Por lo pronto Juan lo último que me ha dicho esta noche antes de dormir fue: y cuando vamos a ir por nuestro Chac Mool mamá?

Comentarios

  1. Me encantó el "Ya sé".
    Y me encanta leerte. Un abrazo mi Edu querida.

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  2. Me gustan mucho tus relatos y así conozco un poco más de tus vivencias. Un beso desde Madrid

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