(Sentimiento apto exclusivamente para morelianos)
La cuarentena nos ha quitado muchas cosas. Muchas. Demasiadas. Y bueno para agregarle el negrito al arroz, el 2020 nos ha arrebatado a los morelianos, lo que nos faltaba: a nuestros Monarcas.
Debo aclarar: nunca he sido futbolera en el sentido estricto de la palabra, digamos que he tenido mis épocas y desde que ya no vivo allá, salvo cuando se trata de los Monarcas en alguna de sus desventuras o de México en el Mundial, pues casi no me entero de nada. Así que, como se pueden bien imaginar, mi sentimiento futbolero ha sido, desde sus orígenes: desdichado, sufridor, fracasado pero eso sí, todo eso, con mucha pasión.
La noticia de que ya no tenemos equipo, me llegó hoy por la mañana. Fue la primera que leí desde mi cama. Me dio pesar…. Pinches Monarcas, me dije como una tradición arraigada a mi sentir por mi equipo pero enseguida me arrepentí porque lo que me invadió en realidad, fue tristeza. Ignoro los detalles, pero este, seguro, es otro de sus desafortunados desencuentros. Lo malo es que es el último.
Yo podría jurarles con mi corazón Monarca que si los morelianos podemos decir que hay algo que sea así bien moreliano pues es ser ate, ser Monarca. Irle al Monarca, a los Monarcas, a los “mariposones”, se acuerdan que así les decían los inconformes cuando dejamos de ser el Atlético Morelia, los Canarios, y pica Canario pica para ser “los Monarcas?”. Hay tantas anécdotas no contadas desde el Venustiano hasta el Quinceo, historias detrás de las idas al estadio, de las finales perdidas, de la algarabía de la Locura 81, del silencio sepulcral cuando la cosa se ponía seria, de las bañadas en cerveza o en orines -a saber, no importaba- cuando en una semifinal entraba el gol que nos ponía de ventaja en el partido de ida.
En mi familia tenemos muchas historias de estadio. Mis tíos Farías, a quienes imagino también tristes en este momento, las coleccionan por montones, desde cuando Tavito se escondió el boli rojo de grosella debajo de la gorra para no compartir porque le habían comprado dos, él dijo que ya se había echado uno y ya cuando a todo el mundo se le había olvidado, en el sol preferente del Venus, a Tavito le empezó a escurrir un líquido rojo y pegostioso que le caía hasta las mejillas. El que lo descubrió con liquido rojo en la cara se asustó, después se rieron y por meses fue la anécdota familiar de: te acuerdas cuando Tavito se guardó el boli debajo de la cachucha?
O el día que me tocó vivir, con ellos, con mis tíos, allá en la Bombonera, la única final que ganamos. Esa vez dejamos a mi abuelito en su casa de Acacia porque era peligroso, su corazón ya no aguantaba una emoción así de manera presencial en un estadio y que de todos modos mi abuelito con aquella parada de Comizzo en penales que nos hizo campeones, se hincó en el suelo y se puso a llorar diciéndole al cielo: “yo no pensé que iba a vivir para ver esto”. Y el “esto” de mi abuelito pues era eso: verlo campeón. Con esta anécdota puedo resumir, ilustrar y explicar lo que fue el Morelia para su afición: puros milagros siempre. Creo que esa vez andábamos bajando a segunda división y acabamos de campeones. Y ha sido, se los juro, de los recuerdos más felices de mi vida.
Nuestro estadio, tan provinciano. Nunca me gustó su amarillo y rojo, o lo pintaban feo, no sé. Con su estacionamiento que siempre había que esquivar entre matorrales y mallas ciclónicas que alguien rompió para no dar la vueltota… ¿Qué va a ser de él sin sus morelianos mentando madres de tanta injusticia llevada a cabo allí dentro con tanto árbitro vendido? ¿En dónde se va a tocar ahora el Juan Colorado? De verdad, es pregunta seria: Qué va a ser de Juan Colorado? Se pondrá en desuso? Qué goles va a celebrar Juan Colorado ahora? Y las tarascas? Será que estarán destinadas a sólo ser el punto de partida de protestas por las causas infames de este país? Qué iremos a celebrar a las tarascas ahora? No sé. Se me viene un vacío de tantas cosas que ya no tendremos. Qué va a ser del Semillas? ¿A dónde lanzará las bolsitas ahora que ya no hay motivos, ni felicidades para lanzarlas? Qué va a ser de nuestro infantil: a la bio a la bao a la bim bom ba, Morelia, Morelia, ra ra ra? Quién se va a tomar todas esas cervezas calientes o quemadas? Dónde conseguiremos ahora las tortas de carnitas que sólo en nuestro estadio saben así? Será que nos tengamos que quedar con los recuerdos de protagonistas que sólo un moreliano, que se jacte de ser moreliano de verdad, sabe de la existencia gloriosa como el Pastor Lozano, el Mudo Juárez, del Fantasma Figueroa, la Tota Carbajal, el Comizzo, el Grazziani, del Moi Muñoz, de Carlitos Morales, de Claudihno, el Mago y tantos y tantos personajazos que han habitado nuestro estadio y nuestra historia colectiva.
En fin que no podía irme a la cama sin expresarles que no veo, no concibo, no imagino a mi Morelia sin nuestros Monarcas dándonos penas y alegrías en la misma proporción, aunque ahora mismo en medio de esta pandemia ni siquiera podamos ir al estadio. Y pa como van las cosas quien sabe cuándo podamos volver a hacer una proeza como presentarnos con nuestra camiseta en un estadio con 30 mil almas, que gritan, escupen, lloran y mientan madres con mucha enjundia y.... saliva de por medio, pero de todos modos qué devastador saber que a ese estadio, con nuestro equipo y nuestra camiseta, ya no volveremos.
Me voy con el ….. ahhhhhhhhhhh Juan Colorado me llaman, soy señores de Michoacán, y hasta los más salidores, al mirarme mustios se van… qué viva mi tierra Michoacán…..
Y bueno curiosamente en lo más profundo de mi corazón espero un milagro porque me digo: Será? Que Juan Colorado ya se va?????
|
|
|
Comentarios
Publicar un comentario