To Be or Not to Be





El día que mi mamá me sacó del colegio de las monjas para entrar a cuarto de primaria en una escuela pública donde dejaríamos ser hijas del verbo encarnado y convertirnos en Hijas del Ejército, a mi mamá lo que más le preocupaba era que mi hermana y yo dejáramos de aprender inglés. Hay que decir que con las monjas nos daban un inglés que a la distancia me parece muy rudimentario, pero si tomamos en cuenta que eran los gloriosos y desglobalizados años ochentas, se entiende que no pasábamos del What's your name? y del one, two, three, yellow, love, mother, chicken y en esas andábamos cuando, ya de hijas del ejército, mi mamá nos empezó a mandar por las tardes al Instituto Norteamericano que estaba en el centro de Morelia y donde yo les puedo jurar que me hice más moreliana que la combi roja ruta 4 que era en la que nos subíamos con mi hermana para llegar a nuestras clases de inglés. 

Yo tendría unos ocho o nueve años. Entonces no se robaban a las niñas y nos íbamos solas hasta el centro en la combi donde, repito, me hice moreliana sobre todo porque aprendí a aprenderme el paisaje de las calles, por lo menos las que iban de la esquina de mi casa, que era donde pasaba la combi, a Serapio Rendón que era donde estaban nuestras clases de inglés. 

Yo llegué allí hecha bolas porque en nuestro colegio la Miss Rebeca  que me parecía una mujer extraordinariamente elegante porque se me imaginaba la versión moreliana de la mujer que aparecía en la portada de un disco que había en mi casa que se llamaba Nacha de Noche de Nacha Guevara. Miss Rebeca era todo un acontecimiento para mí niñez, era muy alta o a mí me lo parecía, se pintaba las uñas, usaba un labial color cereza que eran todas cosas que no pasaban con las mujeres de mi entorno. Llevaba el cabello corto y usaba botas de tacón con faldas largas y siempre olía a perfume. Recuerdo mucho eso, su perfume y me gustaba que se acercara y dejara la estela de su olor "a fino" por el pasillo entre los pupitres que eran verdes. 

Y un día llegó la gran revelación: el verbo to be.

Y  apareció escrito en el pizarrón:

VERBO TO BE (SER O ESTAR) 

I am: yo soy. Yo estoy
You are: tú eres. Tu estás.
He is. She is: él es, ella es. él está, ella está.
We are: nosotros somos o nosotros estamos.
They are: ellos son o están
It is..... 

Aquello me incomodó desde el primer día.

Ser o estar.

¿Cómo que el mismo verbo servía para cosas tan distintas?

I am.

Yo soy.

Yo estoy.

I am Edurne.

I am eight years old.

I am in Morelia.

I am happy.

I am confused.

Y yo pensaba: ¿cómo que todo es I am?

¿Cómo puede ser el mismo verbo para decir quién soy, cuántos años tengo, dónde estoy, cómo me siento y hasta si estoy confundidísima y hecha bolas con este tema taaaan amplio? No entendía cómo una sola palabra podía cargar con el peso de la identidad, del alma y, al mismo tiempo, con la fragilidad de un estado de presencia. 

Muchos años después descubrí que mi conflicto infantil tenía una explicación muy culta que no es necesariamente filosófica sino más bien lingüistica . En latín existían dos verbos distintos esse que hablaba del ser, y stare que significaba literalmente estar de pie o permanecer en un lugar. Con los siglos las lenguas fueron resolviendo ese asunto cada una a su manera y el español decidió conservar esa diferencia y nos hizo el regalazo de dos verbos: ser y estar. El inglés, en cambio, tomó otro camino y dejó que el famoso to Be cargara con ambas cosas: vaya lío!.  

Por todo esto nunca me convenció el famosísimo: To be or not to be del Shakespeare y cuatro siglos después seguimos intentando responder a la interrogante pero es que la pinchi pregunta está en inglés!!!!. Pero si Shakespeare hubiera nacido en Morelia, o en Papantla, aprendido español y viajado en la ruta 4 o en chinampa, quizá habría escrito una duda más complicada

¿Ser o no ser o estar o no estar?

Porque una cosa es lo que uno es y otra, muy distinta, dónde chingaos andamos parados y me gusta que en español se utilice una palabra para lo que somos y otra para el lugar donde habitamos el instante. Me parece más preciso pero para todo hay contextos, supongo que los filólogos tendrán su explicación pero a mi me gusta que en español se hayan tomado la molestia de distinguir el alma de la circunstancia. La "maldita circunstancia" decia Virgilio Piñera en un poema para expresar lo de vivir encerrado en una isla, Cuba. Pero sin ponernos tan poéticos, como decia Cantinflas "una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa" y una cosa es lo que somos y otra muy distinta dónde estamos. 

Ahora, mil años después, entiendo porqué esa lección de la Miss Rebeca me generó incomodidad y con 8 años no sabía ponerlo en palabras porque no tenía ejemplos que me convencieran. Era una cosa como que el Yo SOY estaba escrito con un sharpie indeleble y Yo ESTOY con gis, porque dónde estoy puede borrarse a diferencia de la primera que responde a quién soy. Por poner ejemplos: 

  • La tristeza, es un estado, no una identidad. 
  • Estoy cansada no significa que soy débil
  • Me siento perdida no significa que sea esa mi identidad.
Porque uno puede estar triste sin ser una persona triste. Estar perdida sin ser una persona perdida.Estar solo sin ser la soledad.... algo así. 

O pregúntenle a todas las madres que hemos criado a nuestros hijos solas si es lo mismo SER que ESTAR porque no es lo mismo ser madre y estar con un hijo, criarlo, cuidarlo, maternarle, sostenerle: ser madre y haber estado alli. Y el español nos regala esa importantísima diferencia. No es lo mismo ser y estar que sólo ser, ¿a poco no? A mi que no me vengan a meter el To Be a todos los padres ausentes porque hay ausencias que ningún idioma debería traducir igual porqueeeeeee "una cosa es una cosa... y otra cosa es otra cosa" y en eso el español - y la vida- nos pone a todos donde debemos estar. 









Comentarios

  1. Cómo dice la canción: yo quiero ser un solo ser y estar contigo.
    E"El Torito"

    ResponderEliminar
  2. Cómo dice la canción: yo quiero ser un solo ser y estar contigo
    "El Torito"

    ResponderEliminar
  3. Qué bonita reflexión mi querida Edu, para quienes tenemos la posibilidad del español, el dónde estamos cambia todo el tiempo, lo que somos permanece (aunque a veces no nos encanten algunas de sus versiones!). Abrazos querida. Yunuhen.

    ResponderEliminar
  4. Excelente disertación sobre las pequeñas - grandes diferencias en las lenguas. Qué bueno que estabas inspirada Edu. Me encantan tus textos. Un abrazo

    ResponderEliminar
  5. Esun deleite leerte.
    Un fuerte abrazo señora bonita.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Cuando el lago decide

Yo prefiero ser circular