Nuestra primer foto juntos es de noche, estamos los dos en la explanada de
Cholula y tenemos una cruz negra sobre nuestras frentes. Era
miércoles de ceniza y yo lo había citado en el
cafecito del portal para decirle que le bajara la intensidad pues apenas lo había conocido el viernes.
Me daba miedo el Sergio.
El viernes anterior que fui a dejar al Juan a su clase de tenis al club allí lo vi por primera vez con sus ojos azules viéndome de arriba para abajo y diciéndome: hola cómo estás muy dueño de la situación. Yo pasé rápido pero le diije hola.
Cuando salimos de la clase, él estaba afuera como esperándome. Fumaba con los brazos cruzados recargado en un coche. Me dijo adiós, le contesté adiós y me seguí con el Juan a nuestra casa que estaba en un fraccionamiento justo al lado del club.
Apenas habíamos cumplido un año en
Puebla y nos acabábamosde cambiar a ese rumbo.
Esa noche, lo juro, soñé con su mirada azul. Por la mañana cuando me acordé, me dije: ¿y yo por qué sueño con ese señor que ni conozco? Porque me parecía un señor. Que lo era. Bueno, lo es, porque cuando yo nací él ya tenía 18 años.
Al dia siguiente era sábado y sonó mi celular, era un número 222 poblano y antes de contestar pensé: es él, el señor de los ojos azules.
Y si, si era.
Habia conseguido mi número, no sé cómo.
Total, nos invitaba a desayunar al dia siguiente domingo allí mismo en el club para que Juan nadara.
Ese domingo desayunamos, luego comimos y a las seis que cerraron nos acompañó a la puerta de la casa.
El lunes muy temprano que iba a dejar a Juan, había dejado un chocolate en mi parabrisas.
El martes unas flores.
Y el miércoles lo cité asustadísima en el café para decirle que no fuera acosador, que me daba miedo que se metiera de noche en mi fraccionamiento a dejar cosas. ¿Con permiso de quién entraba como Juan por su casa? Como respuesta acabamos entrando en una iglesia para tomar ceniza, cosa que solo he hecho esa vez en mi vida.
Y así empezó la historia del famoso Güero.
En 6 años y medio nunca estuvo presente al cien, aparecía y desaparecía. La primera vez que se fue, fue por dos meses y un día así de la nada reapareció y el Chato como con seis añitos desde el jardín me gritó: ¡mamaaaaaá, ya apareció el Sergio!
Desde entonces se le quedó como "El" Sergio.
Y allí estaba el aparecido, se quedaba por un tiempo hasta que se aburria o yo no sé y se volvía a ir, cada vez por más tiempo, 3 meses, 6, la última vez tardó año y medio cuando volvió a aparecerse mi novio nómada. Para entonces ya yo me había acostumbrado a vivir sin esperarlo.
- ¡ya ni la chingas Güero! ¿ora que quieres?
- a ti, a ti, me decía
Esa vez se apareció no sólo en
Michoacán sino allá en el cerro en la mismísima
Mesa donde yo andaba con mi papá quien me dijo entre dientes: aystá ese cabrón, lo hubieras mandado a
Lagunillas, mientras el otro nos saludaba como si nos hubiéramos visto ayer después de preguntar en todos los restaurantes del Tigre, dónde quedaba la Mesa.
Nunca entendí qué buscaba en sus perdidas. O qué venía a buscar cuando venia.
Pero la última vez yo ya con planes de mudanza, lo volví a dejar pasar 'a modo de despedida'.
Ya sé que este hombre así es.
Que no se está quieto.
Y a su modo feo, nos quiere, lo que nunca ha sido suficiente para mi porque yo quiero que me quieran más.
Y así con todo y todo, yo lo adoro. Él es, sin dudarlo, la persona que yo más quise en estas tierras. Él fue muchos años Puebla entera para mi y la persona qe más flores me ha regalado en mi vida: flores del semáforo, del mercado, flores robadas de los jardines públicos y privados, flores elegantísimas y rancherisimas como de graduación, bueno un día me regaló un jardín que incluia una palmera que luego, cuando me cambié de casa tuvo que ir a quitar con 10 hombres para irla a poner a su jardín donde ya siempre fue "mi" palmera. Luego me regaló otro jardín con muchas
durantas y piedras amarillas. También me regaló flores en macetas y ocho orquídeas. Flores, muchas flores. Las últimas que me trajo eran blancas y perfumadas,
casablancas les llaman y son mis favoritas.
El fue mi
cometa poblano que aparecía a iluminarlo todo para después extinguirse.
Las pocas personas que conocieron a mi cometa poblano siempre se preguntaron ¿pero qué le ves?
Les parecía sobre todo, chaparro. Pero es que el Güero, aún con sus intermitencias estuvo presente en momentos clave como cuando me cuidó en mi
etapa psiquiátrica en que yo estaba bien mala e iba con un fulano de apellido Ordaz -seguramente pariente del Ordaz que todos conocemos- que me daba dosis como si yo fuese un caballo y había que cuidarme en la noche.
Él lo hizo.
No se rajó.
Y vaya que me ponia bien malísima!
Luego yo iba a terapia allá por el Carmen y él se quedaba con Juan a esperarme a que yo saliera triste y sin respuestas.
Y bueno hoy vino a despedirse.
Y llegó muy serio él.
Hacia como un mes que no lo veía.
Hasta venía vestido muy formalito. No sé si piense que a mi me gusta vestido así, la verdad es que si me pregunta lo prefiero con sus jeans y sus tenis azules pero a él le gusta vestirse como gente importante en las ocasiones especiales.
Como ésta.
Y sin saber qué decir en una despedida así, le dije: ya consíguete otra Güero. Nosotros ya lo intentamos muchos años y no funcionó. Somos rete tóxicos. Y él no me decia ni sí, ni no mientras fumaba. Siempre fuma el Sergio.
Pasamos mucho rato callados. Yo sólo le tocaba sus manos que son chicas y rasposas. Lloré quedito porque para mi él fue mi tercer marido y fue mi Puebla, pero ya me voy y me da tristeza que ya no voy ver llegar de la nada a este señor tan peculiar.
Es el fin de una era para mi.
Hace poco fui a mi caseta muy seria y les dije a los policias de mi fraccionamiento: ¿por qué no anuncian nunca a este señor? Y les enseñaba yo la foto del Güero en mi celular. O sea si lo conozco pero ya cuando acuerdo está tocando allá adentro! Me pidieron placas, modelo del auto, y la foto de 'mi conocido'. A la siguiente vez que éste entró le dijo el policia: la señorita ya no quiere que lo deje pasar así, hay que anunciarlo.
- señorita????? Le dijo a gritos desde su coche. ¡¡A quien te refieres como señorita es señora y es mi esposa así que levántame la pluma o me la llevo!!!
Siempre terminamos subiéndole la pluma para que pase.
Para que llegue sin avisar.
Así es el Sergio.
Se brinca mis trancas y las de quien sea.
Pero pos yo ya me voy.
Cuando llegó el momento de despedirnos como si nada, me dijo: ya que llegues a
Morelia no vayas a colgar los cuadros gordita, tú eres muuuuuy chingona para muchas cosas pero para colgar cuadros eres bien pendeja. Espérame a que vaya con el
taladro y los
taquetes.
Y yo que hasta lloré!
Aunque no lo crean, no saben lo que aprendí con mi cometa poblano!
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