To Be or Not to Be
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Desde entonces lo único que ha ido y venido por casas y ciudades permanentemente con nosotros son los libros. Háganme el chingado favor! Son muy pesados y los mudanceros los odian. Siempre he tenido que pagar más de último momento porque es que hay que aclararles que uno trae cientos de kilos de papel encima. Y tienen razón.
Y asi ando como un fantasma sufridor por todos los rincones de mi casa. Me siento como Chabelo en domingo con las catapixias toda indecisa.
Ayer mi amigo Rafa me mandó esta foto de ahora que le tocó el amanecer desde la Malinche. Se ve todo el Valle poblano tlaxcalteca y de remate los volcanes alli adornándolo todo. Entonces, en mi drama apeguístico me doy cuenta lo apegada que estoy a estas montañas. Mi único deseo antes de la séptima mudanza es: llegar hasta la rodilla de la Iztaccíhuatl y agradecerle alli cerquita de su pecho por Puebla que ha sido mi escuela de vida. El Chato en su único deseo de despedida expresó que quiere ir a juntar piedras a Zapotitlán Salinas. Y en esto se resume todo: hay que apegarse a los cerros que allá arriba parecen como me imagino que es marte, apegarse a los ríos secos con fósiles que hay que buscar, apegarse a la imagen de las figuras que hace la fumarola del volcán, al airecito. Al sol que sale todos los días. Al ruido de los hijos que nos dan guerra para hacernos mejores humanos.
Y amos a darle al martes amiguitos, ya se anda queriendo quitar el frío y desde la tierra de los volcanes, los abrazo 🤗
La foto es de Experturismo (que nos han ayudado a coleccionar momentos inolvidables)
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