To Be or Not to Be

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El día que mi mamá me sacó del colegio de las monjas para entrar a cuarto de primaria en una escuela pública donde dejaríamos ser hijas del verbo encarnado y convertirnos en Hijas del Ejército, a mi mamá lo que más le preocupaba era que mi hermana y yo dejáramos de aprender inglés. Hay que decir que con las monjas nos daban un inglés que a la distancia me parece muy rudimentario, pero si tomamos en cuenta que eran l os gloriosos y desglobalizados años ochentas, se entiende que no pasábamos del  What's your name?  y del  one, two, three, yellow, love, mother , chicken y en esas andábamos  cuando, ya de hijas del ejército, mi mamá nos empezó a mandar por las tardes al Instituto Norteamericano que estaba en el centro de Morelia y donde yo les puedo jurar que me hice más moreliana que la combi roja ruta 4 que era en la que nos subíamos con mi hermana para llegar a nuestras clases de inglés.  Yo tendría unos ocho o nueve años. Entonces no se robaban a las niñas y n...

La bruma esa triste del Sahara




En las noticias de hoy, se anuncia el arribo a nuestras tierras de una enorme nube de polvo del Sahara que, impulsada por los vientos Alisios -si, los mismos que ayudaron a Colón a llegar a América, se acuerdan?- atraviesa los 5 mil kilómetros que hay entre el Sahara y la Península de Yucatán.

Siempre lo he dicho: el mundo parece grande pero la verdad es que es que no lo es tanto. "El mundo es un pañuelo" dicta el dicho o la gente cuando está contando un chisme muy bueno.

En la colección de eventos de "el mundo es un pañuelo" figurense que Antonieta Rivas Mercado, en 1931, cansada de echarle ganas, se dió un tiro en Notre Dame, allá en París con la pistola que era de nada más y nada menos que de José Vasconcelos, que era su amante. Y quien le habló a Vasconcelos para decirle que la otra se había inmolado frente a un cristo en la catedral francesa fue Arturo Pani, papá de Mario Pani, quien entonces era el cónsul de México en París. Después el gobierno de don Pascual Ortiz Rubio estaba tan apenado, que a modo de ¡ay perdón!, mandaron a París la Virgencita de Guadalupe que está o estaba allí y que no es más que el pago por el acto de una mujer muy triste y muy desesperada, eso si, muy sofisticada porque miren que matarse en ese momento y en ese lugar, pus tiene su chiste, donde más de noventa años después nos seguimos acordando.

Los vientos Alisios son unas corrientes de aire muy predecibles y desde el siglo XVI se los estudiaron muy bien los navegantes ingleses y portugueses porque eran los vientos que los traia a América y porque las embarcaciones, que entonces tenían velas, necesitaban de esos vientos que a su vez hacen corrientes marinas que siempre van a llegar a tal o cual lugar.

Siglos después los vientos nos traen la arena de África y mi ciudad amanece con una bruma que si deja ver pero que se nota borroso, que si puedes ir a correr pero mejor no, que te llora los ojos pero de veras, es por la bruma esa que nos ha de ver caído triste con tanto saharaui desterrado.

Con todo, dicen que es buena la tierrita del Sahara para los cultivos, es más, dicen los de la NASA que es la que fertiliza el Amazonas que ya saben es el pulmón de la tierra y un tipo en España se queja que el único polvo que se echa, joder!, es el del Sahara!

Como noticia de último momento: se confirma que los vientos alisios nos hacen lo que el (pinchi) viento a Juárez con una rotunda y definitiva victoria en el amistoso de basquet contra el Andes. Así las cosas.

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