To Be or Not to Be

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El día que mi mamá me sacó del colegio de las monjas para entrar a cuarto de primaria en una escuela pública donde dejaríamos ser hijas del verbo encarnado y convertirnos en Hijas del Ejército, a mi mamá lo que más le preocupaba era que mi hermana y yo dejáramos de aprender inglés. Hay que decir que con las monjas nos daban un inglés que a la distancia me parece muy rudimentario, pero si tomamos en cuenta que eran l os gloriosos y desglobalizados años ochentas, se entiende que no pasábamos del  What's your name?  y del  one, two, three, yellow, love, mother , chicken y en esas andábamos  cuando, ya de hijas del ejército, mi mamá nos empezó a mandar por las tardes al Instituto Norteamericano que estaba en el centro de Morelia y donde yo les puedo jurar que me hice más moreliana que la combi roja ruta 4 que era en la que nos subíamos con mi hermana para llegar a nuestras clases de inglés.  Yo tendría unos ocho o nueve años. Entonces no se robaban a las niñas y n...

Los pianos voladores del Paricutin

 




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Del Dr. Atl se cuentan muchas leyendas sobre las locuras de su vida, que son muchas, en muchos rubros y a mí me gustan todas las excentricidades que sobre él se dicen, entre las primeras hay una que dice que en 1900 se fue caminando de Roma a París porque un día su abuela que era huichola y chamana, después de que volvieron de un viajesote de peyote en Real de 14 le dijo: "a tí te toca caminar" y este se la tomó tan serio que desde Real de Catorce hasta París se hizo un caminante épico.
Sus historias en torno a los volcanes son dignas de mencionar y a cada cuadro con un volcán me lo puedo imaginar: o loco si es el Paricutin de noche, rojo, escupiendo fuego y furia o en paz a lo lejos pintando la Iztaccihuatl.
Cuando en febrero de 1943 se supo de que por primera vez la humanidad podría presenciar el nacimiento de un volcán allá en San Juan Parangaricutiro en Michoacán, el hombre agarró sus chivas y se fue a ver de cerquita y con sus propios ojos cómo nacía el volcán michoacano.
Cuando llegó allá, estaba tan fascinado con la lava y las piedras y la ceniza en permanente movimiento que se dormía alli mero cerquita del volcán en una casa de campaña y como la cosa se podía poner fatal en cualquier momento, pues se dormía con las botas puestas, por si había que salir corriendo lo cual era bastante seguido como se lo contó a Carlos Pellicer: “mira, […] cuando le tomaba yo el pulso al volcán, volaban rocas del tamaño de un piano de cola que no me dejaban seguir hablando con él”.
Y así, entre pianos voladores, un día le tuvieron que amputar la pierna derecha porque se le engangrenó. En el mito que es la vida de Atl, dicen que era por la necedad esa de no quitarse las botas y por estar tan cerca de la lava caliente como lo vemos en una fotografía de la época con su caballete trepado arriba de una tarimita para no quemarse los pies de lo cerca que se le ponía al Paricutin en su afán ese de tomarle el pulso al volcán. En 1962, en una entrevista a Jacobo Zabludovsky él mismo dijo otra cosa, o ya ni se acordaba o le era irrelevante, lo cierto es que después de su estancia michoacana, perdió la pierna y entonces mis paisanos michoacanos que andaban todos tristes y hambreados porque se estaban quedando sin tierras, sin casa, sin ganado, sin gallinas, sin iglesia y hasta sin panteón de una manera vertiginosa y este andaba por allí todo lleno de ceniza y con sus botas todo apasionado pintando aquella catástrofe de la manera más hermosa que nadie jamás expresó como él.
Ya antes, cuando en 1919 el Popocatépetl hizo una de sus famosas erupciones, éste irreverente, pagado por el Excélsior, organizaba expediciones a la erupción como si se tratara de un picnic!, por lo que decir que perdió la pierna en el Paricutin pues es peccata minuta pero en mi opinión al Paricutin hay que anotarle también, entre las tantas cosas que se llevó, la pierna del dr. Atl.
Y entonces cuando dijo: "de repente la Naturaleza puso a la puerta de mi casa un volcán nuevo", hay que tomarlo literal. Nomás le faltó decir que a la puerta de su casa... de campaña!
Y bueno, todo este chisme se los cuento porque hoy conseguí el PDF del libro que el Dr. Atl hizo del Paricutín y por el que se ha autoproclamado "médico partero y biógrafo del Paricutin". Les dejo aquí este regalote dominguero para mis michoacanos queridos:

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