To Be or Not to Be

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El día que mi mamá me sacó del colegio de las monjas para entrar a cuarto de primaria en una escuela pública donde dejaríamos ser hijas del verbo encarnado y convertirnos en Hijas del Ejército, a mi mamá lo que más le preocupaba era que mi hermana y yo dejáramos de aprender inglés. Hay que decir que con las monjas nos daban un inglés que a la distancia me parece muy rudimentario, pero si tomamos en cuenta que eran l os gloriosos y desglobalizados años ochentas, se entiende que no pasábamos del  What's your name?  y del  one, two, three, yellow, love, mother , chicken y en esas andábamos  cuando, ya de hijas del ejército, mi mamá nos empezó a mandar por las tardes al Instituto Norteamericano que estaba en el centro de Morelia y donde yo les puedo jurar que me hice más moreliana que la combi roja ruta 4 que era en la que nos subíamos con mi hermana para llegar a nuestras clases de inglés.  Yo tendría unos ocho o nueve años. Entonces no se robaban a las niñas y n...

La culpa es de los tlaxcaltecas y claro, de la Malinche






 Les voy a dejar de regalito -y a propósito del 8M- imágenes que elegí del Lienzo de Tlaxcala donde aparece La Malinche. Yo desconocía este documento y como no lo conocía siento que nadie lo conoce, por si sí o por si no, les voy a platicar lo que he agarrado por aquí y por allá. 

Este lienzo es, ya les dije, tlaxcalteca y de sobra está decir la fama que tienen los tlaxcaltecas, que al igual que Malinche, son los de toda la culpa, los traidores por excelencia, los hijos de la chingada de nuestra hermosa, inútil y obsoleta historia patria.
Yo crecí con Amparo Ochoa cantando, muy conmovida, una canción tristísima que se llama: la maldición de Malinche y desde entonces hasta ahora ha cambiado tanto la visión que nos vendieron y compramos de Malinche que por eso hoy quiero hablar de la mujer que aparece dibujada en este lienzo que se hizo en 1552 y que tenía como objeto hacerle saber al Rey Carlos V de España, de la importancia de la participación tlaxcalteca en la 'Conquista' donde agraciadamente se 'cuela' este mujerón! 
¡Qué mujer La Malinche! La primer mujer de estas tierras de la que tenemos noticia en documentos de primera mano.  Debió ser un personajazo donde la mencionan todos los cronistas famosos del siglo XVI: Bernal, López de Gómara, Alva Ixtlixóchilt y el mismo Cortés que la señalan como: "entrometida y bulliciosa", "faraunte", atrevida, desenvuelta, que yo traduzco en: atípica, guapa y muuuuuy inteligente. 
De Malinche existen muchas historias sobre su origen, unas muy fantasiosas dignas de Cenicienta que apuntan que su mamá no la quería y al quedar viuda simplemente la vendió como esclava al casarse por segunda vez allá por Tabasco cerca de Coatzacoalcos que fue a donde llegó Cortés y donde se llevó a cabo la Batalla de Centla, donde le regalaron gallinas, figuritas, plumas y 20 mujeres donde iba ella y a quien "ellos" llamaron 'Marina'. Marina que como la "R" no suena en náhuatl quedó de Malina hasta que se transformó en Malintzin: Malinche, algo así. 
Cortes, quién también era un hombre muy inteligente y quién enseguida notó la barrera del idioma, había mandado llamar a Gerónimo de Aguilar para que le tradujera del maya al español lo que decía esta gente porque desde 1511 andaba con Gonzalo Guerrero en la Península de Yucatán, pero la cosa se les complicó cuando avanzando hacia Veracruz se dieron cuenta que  allí ya no hablaban maya, sino náhuatl. 
Y aquí es donde Marina con aproximadamente 15 añitos, levanta la manita y se hace notar: ella sabía hablar no sólo náhuatl sino maya, de tal modo que nuestra políglota pronto hizo inservible al traductor oficial, Gerónimo de Aguilar, y en cinco meses que tardaron en Veracruz generando la estrategia para partir a Tenochtitlan, hizo saber la situación de los mexicas que eran una especie narcos contemporáneos que pedían su cuota (tributo) cada 80 días a todas las asoladas regiones del entonces territorio, exceptuando a los tlaxcaltecas y los purépechas. 
Y así fue como desde Veracruz, donde circuló el quejadero de los mexicas, se planeó salir a Tlaxcala que era como el islote inconforme en medio de la enorme geografía de dominio mexica y donde se unirían 10 mil guerreros tlaxcaltecas a los 900 españoles hacia Tenochtitlan y eso, es lo que se cuenta en el lienzo de Tlaxcala.
Allí aparece, no sé si accidentalmente, Marina con su 'señor Malinche' como llamaban los indios a Cortés porque siempre andaban juntos.
Y aparece ella con sus zapatos. Algo raro para un 'natural': traer zapatos, ora imagínense: una mujer con zapatos! Grandota. Segura. A veces más grandota que Cortés.  Margo Glantz, que sabe mucho de Malinche, se queja de que Cortés nunca le dió a Marina su caballo, pero qué tal que se fue de Tlaxcala a Tenochtitlan, en medio de la guerra, con sus zapatos. Con el don de la palabra. Por delante. Ataviada en ropas preciosas. Con el pelo suelto y si se fijan, en la lámina de Cholula, aparece levantando el dedito índice que sugiere que es la que está dirigiendo todo el asunto (horrible por cierto). 
Se saben pocas cosas de Marina después de 1521: que tuvo al hijo mestizo de Cortés llamado Martín y a quien Cortés se ocupó  de dejar bien protegido: hizo cosas dignas de mencionar como que el mismísimo Papa de entonces (Clemente VII) le reconociese como su hijo legítimo porque claro, después tuvo a otro hijo, muy legítimo dentro del matrimonio, al que también llamó, ¿por qué no? Martín. Entonces hay dos Martines: el mestizo hijo de Marina, la concubina y su homónimo, legitimísimo, español, hijo de Juana de Zúñiga. Nuestro Martincito después anduvo en España de paje de Felipe II y bueno, que su papá lo dejó lo que diríamos ahora: bien parado. Algo que para nada se estilaba en la época para el hijo de una concubina que además era 'natural'.
A mi me gusta pensar cursimente, que Cortés quería a la Marina y entonces bueno como él no se podía casar con ella, la casó con uno de sus amigos cuando regresaban de las Hibueras en 1526, un señor de apellido Jaramillo que era uno de sus capitanes de uno de los 11 navios con los que llegó de Cuba y con quién tuvo una hija de nombre María. Es machista decirlo pero también era otra época: pudo no haberla casado y desentenderse de la mujer, pero la casó y le dejó muchos bienes: todo Xilotepec (en el actual Estado de México), una parte del centro de la CDMX por la Plaza de Santo Domingo dónde tenía su casa y era dueña junto con el difunto Moctezuma, de una parte del mero Chapultepec siendo apenas una muchacha!
Luis Barjau dice que es la "mujer mexicana por excelencia", "la primer mujer empoderada" de este país. Yo a veces ni siquiera me puedo imaginar bien cómo pudo ser la vida en esa época y en ese momento histórico tan importante pero miren que salir en todas las fuentes de la época y seguir hablando de ella por siglos en miles de facetas: traidora, puta, empoderada, estratega, ufffff!!!!
Muchas leyendas rondan su muerte a los 29 añitos; a mi la que más me gusta es la de que murió de viruela asistida por nada más y nada menos que por Motolinia,  como la Rockstar que era!
Les dejo las fotos del Lienzo de Tlaxcala, sin notas, para que cada quien se haga su idea de Malinche vista por los tlaxcaltecas.
















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