To Be or Not to Be

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El día que mi mamá me sacó del colegio de las monjas para entrar a cuarto de primaria en una escuela pública donde dejaríamos ser hijas del verbo encarnado y convertirnos en Hijas del Ejército, a mi mamá lo que más le preocupaba era que mi hermana y yo dejáramos de aprender inglés. Hay que decir que con las monjas nos daban un inglés que a la distancia me parece muy rudimentario, pero si tomamos en cuenta que eran l os gloriosos y desglobalizados años ochentas, se entiende que no pasábamos del  What's your name?  y del  one, two, three, yellow, love, mother , chicken y en esas andábamos  cuando, ya de hijas del ejército, mi mamá nos empezó a mandar por las tardes al Instituto Norteamericano que estaba en el centro de Morelia y donde yo les puedo jurar que me hice más moreliana que la combi roja ruta 4 que era en la que nos subíamos con mi hermana para llegar a nuestras clases de inglés.  Yo tendría unos ocho o nueve años. Entonces no se robaban a las niñas y n...

Sobre el Mesías Mexicano eterno de Anita Brenner


"En la mentalidad mexicana el mesías siempre va acompañado del desastre: terremotos, conquistas, revoluciones, el sacrificio de un guía, muerte y sufrimiento. En consecuencia, todas las profecías que prometen restauración se complementan con anuncios de catástrofes. Una nueva vida surgía de las cenizas de los fuegos que encendían los antiguos mexicanos al final de cada ciclo de 52 años, en los cuales se destruían asimismo todas las posesiones, con un sentido de extinción inaplazable. Esos ciclos no estaban concebidos cronológicamente: cada uno era un renacimiento, aunque repetía los días y sucesos del pasado, con los mismos nombres y detalles idénticos. Por tanto las profecías eran tan previsibles como las estaciones: el mesías- mártir se hallaba cifrado en una fecha.
El retorno de Quetzalcóatl era esperado hacia el final de un ciclo que coincidió con la extinción del imperio azteca, y fue precedido por cometas, temblores de tierra y siniestros mensajeros... En el siglo XVIII, justo antes de la guerra de independencia, dos cultos caballeros españoles penetraron sin anunciarse en la choza de un indio en los aledaños de la ciudad de México y sorprendieron a un hombre muy viejo en cuclillas sobre su petate, con los espejuelos sobre la nariz, estudiando un jeroglífico o mapa pintado, [...] el viejo explicó por fin que se hallaba "calculando el tiempo previsto para el colapso del reinado español".
[...] Siempre en la insistencia del retorno. Hay gran cantidad de fe en esas profecías. Muchas de ellas se realizan según lo previsto. [...] En los años en que se preparaba la Revolución de 1910 y justo antes de que estallara... recuerdo haberme visto izada en medio de una multitud para mirar el resplandor de un cometa en el cielo, y a la mujer que me cargaba decir: Eso anuncia guerra, muerte, miseria, hambre y enfermedad". Días más tarde llovieron cenizas venidas de un lejano volcán, durante un día y una noche. La gente decía: "Va a llover sangre".
[...[ La antigua obsesión mexicana de la muerte que dio origen al mesías subyace como una parte orgánica del pensamiento de México. Surge como una motivación en el arte antes de la Conquista, sobrevive durante todo el periodo colonial y reaparece una y otra vez hoy en día.
México es una tierra desnuda y sangrante, poblado de gente que ha vivido en agonía pero tiene un cuerpo tan lleno de vitalidad y tan fuerte, que puede encaminarse a los extremos de la belleza y el horror con el mismo entusiasmo. Es una tierra en movimiento, no de gente muerte, ni en resurrección, sino perennemente renacida.
Por eso México, siendo predominantemente artista, tiene un mesías que muere y que está siempre vivo, con tantos nombres y formas que no se le puede asir en ninguna, un mesías con humildad y con fuerza, que mata y cura, marchita y anima, sufre y se regocija. Un mesías que es la imagen de su gente, un moreno maestro de sí mismo...La profecía que lo aureola es una profecía sin tiempo que se alimenta de sí misma y se cumple perpetuamente. Una profecía que no necesita fe sino visión: la mano morena, color de la tierra, modelando una esférica vasija del color de la mano.*
APLAUSOS POR FAVOR!!!!
Si llegaron hasta acá este texto pertenece a Anita Brenner en el texto que se titula "El Mesías Mexicano" incluido en la increíble compilación de Roger Bartra "Anatomía del mexicano". Se los recomiendo muchísimo.
Y seguro les dio para pensar. A mi me ha dado. Algunos se habrán acordado del tal Krauze, quién anunció a su odiado Mesías tropicalizado mucho después de esta publicación, que ignoro cuándo la escribió Anita pero como murió en 1974, eso indica que habló del Mesías Mexicano eterno mucho antes de que Krauze se hiciera el genial y chistosito.
Pero bueno, volviendo al ensayo, sólo les copié extractos y me ha gustado tanto que me puse a investigar sobre Anita Brenner.
Súper chingona: periodista, antropóloga, historiadora, escritora, judía estadounidense, nacida un poco por accidente en Aguascalientes en 1905.
Si ven la foto, tiene una cara muy judía y muy interesante, tomada, por cierto por Modotti. En 1916, por la revolución huyeron con su familia a San Antonio. Ella quiso regresar a México en 1923, tenía 18 años y al vivir en una de las que considero las mejores épocas de México pues se codeó con la crème de la crème: Rivera, Orozco, Siqueriros, Atl, Weston y hasta con nuestro Zalce y de mujeres pues con las más célebres: Tina, Frida, Lola, Antonieta, Nahui.
Escribió ensayos preciosos sobre el mexicano y la mexicanidad además de que fue una promotora de todo lo mexicano en el extranjero. Fue izquierdosa y cuando hubo que dar asilo a Trotsky ella fue la intermediaria de que viniese a México, también fue republicana cuando la Guerra Civil Española y Einsenstein se apoyó en los escritos de Anita para su inacabada película, ¡Viva México! Una joya la Anita. Me da hasta pena que no sabía yo nada de ella.
Y ya para no marearlos y terminar lo que venía a compartirles, en algún momento su hija cuenta que el Gobierno de México intentó otorgarle el Águila Azteca que es la condecoración más alta que el gobierno concede a los extranjeros a lo que ella ofendidísima exclamó: Habráse visto, otorgarle el Aguila Azteca a una mexicana!!!
Hidrocálida que en sus últimos años en los 60´s se iba a bañar a los Baños termales del Ojocaliente, a donde algún día, iré. Pero ya ven que ahora yo quiero ir a todos lados.
Ahora mismo debe estar enclaustrada también, como nosotros, pero en el MUNAL, donde terminaba justo cuando empezó la pandemia una exposición en su honor como este retrato que le hizo Tina. Y ya ni les digo a quien pertenece toda esta obra pero empieza con R termina con O y debe millones al fisco mexicano y es dueño de una televisoraque no es Televisa, se hizo rico con los paguitos de los pobres, debe miles de millones de impuestos al Fisco y no los piensa pagar, se llevó a los Monarcas yyyyyy adivinaron.... chin. Es que hay que ver que la historia en México, además, es circular, cíclica y a veces muy pendeja.


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  1. Los villanos saqueadores de la triple S: Salinas de G, Slim, Salinas P.

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