To Be or Not to Be

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El día que mi mamá me sacó del colegio de las monjas para entrar a cuarto de primaria en una escuela pública donde dejaríamos ser hijas del verbo encarnado y convertirnos en Hijas del Ejército, a mi mamá lo que más le preocupaba era que mi hermana y yo dejáramos de aprender inglés. Hay que decir que con las monjas nos daban un inglés que a la distancia me parece muy rudimentario, pero si tomamos en cuenta que eran l os gloriosos y desglobalizados años ochentas, se entiende que no pasábamos del  What's your name?  y del  one, two, three, yellow, love, mother , chicken y en esas andábamos  cuando, ya de hijas del ejército, mi mamá nos empezó a mandar por las tardes al Instituto Norteamericano que estaba en el centro de Morelia y donde yo les puedo jurar que me hice más moreliana que la combi roja ruta 4 que era en la que nos subíamos con mi hermana para llegar a nuestras clases de inglés.  Yo tendría unos ocho o nueve años. Entonces no se robaban a las niñas y n...

UN 8 DE MARZO DIFERENTE




Este 8 de marzo saldré a marchar. Saldré a la calle porque así me lo exige la circunstancia en un país, mi país, donde nos matan, un país donde nos desaparecen, un país donde un buen día ya no estamos. Cada día son 10 mujeres las que mueren y/o desaparecen y yo no quiero ser parte de esa estadística.

Hoy en mi grupo de yoga se puso el tema a discusión, porque somos yoguis e incluyentes y democráticos y sometemos casi todo a votación: si se debía abrir o no el día 9 que se está convocando a un paro nacional sin nosotras las mujeres. Al final se dijo que nuestro único maestro varón sustituiría a la maestra que va los lunes y que podía ir quien quisiera. Para mi sorpresa varias mujeres, se apuntaron a la clase. Me dolió. Me dolió darme cuenta que todos absolutamente todos somos sustituibles: si hoy desapareces, si hoy te secuestran, te violan, te matan, siempre habrá alguien que te sustituya. No mejor, no peor, pero siempre habrá alguien que ocupe tu lugar en casi todos los escenarios y yo pensé que, en mi caso, yo sería sustituible casi en todas mis presencias, que además cada día son menos, excepto en una: en la de ser madre. En ser la mamá del Juan soy insustituible y por eso yo no quiero vivir en un país donde tengo miedo de que “algo pase”, de que “algo” “me pase” y que mi hijo se quede sin su mamá porque yo pienso que ningún niño debe vivir sin su mamá, bajo ningún contexto.

Tengo días obsesionada con el tema de poner en mi celular mi “llamada de emergencia” que hasta hace poco me tenía de verdad sin cuidado. Me obsesiona que “pase algo” y a quién van a llamar? Si, algún dia “pasa algo” y voy sin Juan, quién lo va a recoger de donde sea que él esté? Ya sé, estoy paranoica, soy exagerada, me van a decir. A mi favor diré que permanentemente veo alertas ámber y entre que sea exageración o no, hay que estar prevenidos. Así está el país. Asi están las cosas. Pienso mientras deseo que mi contacto de “emergencia” no sea contactado jamás.

Lo que sí sé es que es mi primer 8 de marzo diferente porque voy a ir a marchar, porque me duele mi país, porque considero que, en cualquier estrato social, es difícil ser mujer en México.

Ir a una marcha puede no significar mucho, pero voy a ir porque quiero ver, quiero sentir, quiero oír, participar, involucrarme y gritar que quiero seguir viva y vivir sin miedo, vivir segura, vivir en paz.

Y el 9, tampoco saldré, me las he ingeniado para que el Juan viva su experiencia de "un día sin mujeres mamá " a la que se ha aferrado con la emoción de sus 10 años. Yo lo dejo, porque en realidad es triste y él no sabe, ni esta en edad de saber que yo temo morir y que se quede sin su mamá enojona. Así que el lunes van a venir por él los del transporte y yo lo esperaré en la casa y le esperaré con su comidita y jugaremos o dubujaremos por la tarde en un día diferente: el día de estar ausente en la calle para estar presente con lo que más quiero: él. Y luchar por seguir andando presentes y seguras en la calle... cada una tendrá sus motivos para ir o no ir, para participar o no, cada una vive su realidad y su feminismo y sus derechos a su manera. Yo, así lo vivo.

Y le digo a Juan, oye Juan, hazme una pancarta que vaya en tu representación a la marcha de mañana. Si mamá. Y se pone. Yo ando trapeando cuando me grita desde el estudio: "Mamaaaaaaa mujeres es con JOTA o con GE??????"








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